Un grupo de sudaneses en­furecidos golpean con tapas de ollas, botellas y baldes las ventanas del autobús, mientras llegan al campo de refugiados en Chousha, cerca de la frontera de Túnez y Libia.

Están frustrados porque creen que su Gobierno no ha hecho lo suficiente para ayudarlos a salir de este campamento de la ONU, al que huyeron luego de que estalló la guerra en Libia.

Filas interminables de tiendas blancas y verdes se extienden en el norte de África, la tierra de nadie.

Éste es el caso particular de refugiados de Somalia y Nigeria.

Uno de ellos es Emmanuel Ndukwe, de 32 años, miembro del grupo rebelde Massob, que está peleando por el estado secesionista y no reconocido de Biafra en el sureste de Nigeria.

Durante el escape, su esposa perdió a su bebé, que apenas iba a nacer.

No había doctores cerca y en el punto de control fueron obligados a entregar todas sus cosas de valor al Ejército de Gaddafi: dinero, ropa y teléfono celular.

Emmanuel se encoge de hombros cuando se le pregunta qué pasará.

Su única esperanza es su hermano que ganó una green card en una lotería y ahora vive en Nueva York. Pero la posibilidad de asilo en los Estados Unidos es muy delgada.

“Podría terminar en cualquier parte. Pero ahora tenemos que esperar y esperar”, aseguró.
Sólo hombres llenan los caminos entre las tiendas, pero, a veces, se escuchan las voces de mujeres o niños a través de la tela.

“Ven a ver mi casa”, dice Jafor Hossen, de 24 años y originario de Bangladesh. Aquí en esta tienda duerme con otras nueve personas en el caos de sábanas, botellas de agua y ropa.
“Vine a Libia porque no podía conseguir trabajo en Bangladesh. Pero luego empezaron a bombardear; decidí dejar el país. No me importa el dinero. Sólo quiero salvarme. Estoy esperando conseguir un pasaporte para poder, ir a casa”.

Hechos


Hasta ahora, más de 335 mil personas han dejado Libia después de las protestas y el conflicto armado. La mayoría de ellas eran trabajadores extranjeros.

Más de 170 mil huyeron a Túnez; 113 mil 788 fueron, llevados a casa.

De acuerdo a la ONU, 50% huyeron debido a la inseguridad y el trato violento tanto de la oposición como del Gobierno; 43% debido al desempleo.