Al parecer, elementos del Ejército Mexicano dispararon y arrojaron granadas de fragmentación contra civiles, lo que dejó un saldo de dos menores muertos y dos adultos heridos, publicó La Jornada.

Perdieron la vida fueron Martín y Bryan Almanza Salazar, de 9 y 5 años de edad, de manera respectiva; mientras que Martín Almanza, padre de los niños, y Carlos Rangel, tío, se encuentran internados en una clínica.

Viajaban, además, Cintia Salazar, madre de los menores, y sus hijas Lucero Michel (10 años); Jennifer (8 años), y Yesenia de tres años. Vanesa Viridiana Velázquez, tía, era acompañanda por un bebé de tres meses identificado como Jesús Alfredo.

La camioneta en la que viajaban dos familias a vacacionar a una playa de Matamoros, en Tamaulipas, fue atacada por soldados después de pasar un retén en la carretera Ribereña.

De acuerdo con la denuncia, el domingo los siete niños y los cuatro adultos iban de paseo cuando pasaron por un retén militar, Carlos Rangel bajó la velocidad, pero los efectivos no le marcaron el alto.

Al parecer, una vez superado el retén, los soldados comenzaron a disparar contra la camioneta, e incluso, según la declaración de los adultos, arrojaron granadas de fragmentación.

En la confusión, salieron del automóvil y quisieron correr hacía el monte para escapar del ataque; mientras gritaban a los uniformados que no dispararan porque había niños, pero refieren que hicieron caso omiso.

Comentaron que otro grupo de militares se acercaron a auxiliarlos y les ofrecieron una disculpa, mientras los cuerpos de los niños y los heridos yacían en la carretera.

Las víctimas presentaron la denuncia contra los militares ante el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, y exigieron se castigue a los elementos culpables.