Muchos japoneses están petrificados por el poder nuclear. Esto porque saben lo que la radiación hizo a Hiroshima y Nagasaki hace 65 años. Yoshiko Kajimoto, residente de Hiroshima, recuerda bien la pesadilla nuclear: calles cubiertas de cadáveres, personas cuyos ojos habían salido de las órbitas. Hace 10 años, Kajimoto fue diagnosticada con cáncer de estómago, como resultado de la bomba nuclear.

¿Cuál fue su reacción cuando se enteró del accidente nuclear?
– Había sospechado que pasaría y ahora sucedió. He estado preocupada cada vez que ha habido accidentes menores y he orado para que no haya algunos más grandes. Aho-ra un enorme accidente está sucediendo. Estoy muy triste de que mi miedo más viejo se ha vuelto realidad.

¿Le trae recuerdos el accidente nuclear de la bomba en Hiroshima?
­– No creo que sea correcto comparar este suceso con la bomba atómica. Sin embargo, una cosa que tienen en común puede ser el hecho de que aquéllos que han sido expues-tos a la radiación tendrán que vivir con el miedo de enfermar por la radiación mientras viven.

Dada su experiencia, de haber sido expuesta a un arma nuclear, ¿cree que la energía nuclear es una buena fuente de energía para Japón?
– Personalmente creo que ya no deberíamos depender de la energía nuclear. Cuando las cosas se hayan calmado, el Gobierno debe crear instalaciones más seguras, pero ¿quién puede confiar en eso? Realmente pienso que es necesario cambiar la forma en que usamos la electricidad. Justo ahora consumimos mucha. Los edificios están iluminados en la noche, tenemos televisión 24 horas y así. Debemos examinar si en verdad necesitamos todo eso y tratar de modular esta cultura de usar mucha energía.