El movimiento "Ni santas ni putas" nació en Canadá, luego que un oficial de policía comentara que las mujeres deberían dejar de vestirse como putas y así evitar convertirse en presa de abusos sexuales.

En el recorrido de la Ciudad de México, que fue de la Glorieta de la Palma al Hemiciclo a Juárez, los asistentes, que incluyeron damas, niños y hombres, se dieron "vuelo" en la creación de frases como: "La falda cortita no me hace facilita".

En otros países como El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, y ciudades como Toronto, Texas y París.