Martha Casimiro, una de las mujeres que se hacían cargo de Paulette, asegura que ella revisó “mil veces” bajo la cama de la niña que desapareció el 22 de marzo de su casa, informa el diario El Universal.

“Debajo de la cama no cabía un cuerpo, y no sólo yo, sino cientos de personas entraron a ese cuarto revisar. ¡Cómo es posible que haya aparecido su cuerpo ahí, debajo de la cama, si yo revisé mil veces y no, ella no estaba ahí!”.

En una entrevista con el diario, las hermanas Marta y Érika, quienes cuidaban a Paulette (cuyo cuerpo sin vida se encontró debajo de su propia cama el 31 de marzo), relatan lo que ocurrió la mañana que la niña desapareció.

Las primeras búsquedas

“Le comenté (al padre, Mauricio Gebara) que la niña no estaba en su cama ni en su cuarto. Fui a la recámara de mi hermana para preguntarle si Paulette estaba con ella. Comenzamos a buscarla entre las dos”, recordó Érika, quien junto con su hermana y los papás de Paulette fue arraigada casi una semana mientras se buscaba a la niña.

Tras otra búsqueda infructuosa, regresaron con Gebara, papá de Paulette, quien les dio indicaciones de que buscaran en todas las áreas del edificio y en los otros departamentos.

“'Pregunten en cada departamento’, iba indicando el señor Mauricio, aún desde la cocina, y sin mayor intento de buscar. Después de un rato nos alcanzó abajo”, afirmó Érika en su casa en Villa del Carbón.

La inusual tranquilidad de Lissete Farah
Después de una tercera búsqueda, Gebara les dijo que avisaran a la madre de Paulette, quien aún dormía. Cuando por fin Érika la despertó, Lissete Farah reaccionó con extraña tranquilidad.

“Cuando finalmente despertó y supo que su hija no estaba, se levantó y se sentó a la computadora mientras fumaba un cigarro y tomaba café, y lo único que me decía a lo largo de los días posteriores a su desaparición era que no me preocupara, que la niña iba a aparecer en cualquier momento, que Paulette estaba bien. Yo los veía tranquilos, muy tranquilos”, dijo Érika.

“Pasaron aproximadamente 30 minutos antes de que la señora reaccionara; después de un largo rato, el señor Mauricio comenzó a buscar con nosotras...”, agrega Martha Casimiro.

Las hermanas Gebara están de vuelta en su casa de Villa del Carbón, tras ser liberadas del arraigo de una semana en el que les quitaron sus teléfonos celulares y hasta sus carteras. Aseguran que la familia Gebara Farah jamás les ofreció ayuda.