La fuga de Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo”, dio la vuelta al mundo y llegó hasta Holanda. Peter y Lukas, de 10 años, y Laurence, de 9, llamaron a la Policía de Ermelo, luego de haber visto al capo mexicano en un estacionamiento de la calle Paul Krugerweg.

De acuerdo con el sitio de noticias holandés Omroepgelderland, los menores habían escuchado la noticias del escape del líder del Cártel de Sinaloa, ocurrido el pasado 11 de julio del penal del Altiplano, por lo que sabían sobre su peligrosidad y la recompensa de 60 millones de pesos ofrecida por el gobierno mexicano. 

Los niños vieron una camioneta estacionada y dentro un hombre que parecía mucho al narco. “Pensé que podría ser el capo de la droga mexicano. Un hombre con un bigote teñido. Lo había leído en el periódico. Se parecía bastante”, afirmó uno de ellos.

Sabían que era peligroso, pero después de ver al supuesto “Chapo” se dieron cuenta de que no era tan “temible”. “Anoté el número de la placa y luego llamé a la Policía. Sabíamos que era un hombre peligroso, pero no lo vimos tan aterrador”, refirió otro de los menores.

A pesar de que la madre de Peter, Marieka, era escéptica del descubrimiento de los niños, pues “¿qué haría este hombre tan lejos de México y en Ermelo?”, afirmó que los menores estaban convencidos de que se trataba de él.

Incluso la Policía local tomó en serio la denuncia y regresó la llamada para informar que no había nada sobre la supuesta aparición del “Chapo” en ese poblado holandés. Los uniformados reconocieron a Peter, Lukas y Laurence, pues no todos los niños de su edad habrían hecho lo mismo.

Cuestionados sobre si creyeran ver otra vez al narco mexicano, cuál sería su reacción, los menores dijeron al unísono: “simplemente llamaríamos otra vez a la Policía”.