La tragedia ocurrida en Haití ha levantado la polémica acerca de que si el fin del mundo está cerca. Para muchos creyentes en las profecías y otras supersticiones es así.
Sin embargo, la serie de temblores ocurridos en lo que va de este 2010 no están para nada fuera de lo normal, según nos explicó Carlos Valdez González, jefe del Servicio Sismológico Nacional, dependiente del Instituto de Geofísica de la UNAM.
“Pareciera que estamos teniendo muchos más sismos que de costumbre, pero no, es una sismicidad común, normal tanto en nuestro país como en el mundo; lo que si no debe ser común es que estos eventos se conviertan en desastres”, aseguró.
Y es que para el investigador el número de víctimas tan elevado en Haití es lo que convirtió al sismo de la isla en algo tan noticioso, aunque su magnitud haya sido menor a la registrada, por ejemplo, en el sismo de 1985 en la Ciudad de México.
“Da la impresión de que los sismos registrados en enero en diversas partes del mundo están relacionados pero no es así, son independientes. El sismo de 1985 tuvo una magnitud de 8.1, lo que en términos de energía liberada es entre 30 y 40 veces más la energía liberada en Haití”.
Algunas personas, incluso, han adjudicado estos movimientos telúricos a las profecías mayas, tan de moda en los últimos meses, pero tampoco la cultura del sur de México tiene algo que ver, nos comentó el maestro Guillermo Bernal, Investigador de tiempo completo del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
“Las supuestas interpretaciones de las profecías mayas que se han difundido mucho por Internet no tienen ninguna base académica porque no existen textos que hablen de algún apocalipsis o un evento catastrófico en la fecha cercana al final del calendario Baktun, que en nuestro calendario equivale al 23 de diciembre de 2012” dijo.
Para el maestro, esas profecías se dicen por afanes mercantiles. “Son ideas que se asignan a los mayas, dado el encanto y el enorme prestigio que tiene esta cultura, pero la gente se dedica a explotarlos con fines estrictamente económicos”, señaló.
“Lo que sí escribieron fue que el 23 de diciembre de 2012 descenderá una deidad de características bélicas en el pensamiento maya, pero no previeron que habría grandes catástrofes en esos días”, finalizó.
















































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