La capital de Estados Unidos amaneció ayer con un sol resplandeciente pero la gran cantidad de nieve acumulada en los últimos días dificultó el tránsito, el funcionamiento de los transportes públicos y paralizó a la ciudad, ya que las oficinas del gobierno federal, museos y colegios permanecieron cerrados.
La tormenta de los últimos días, que en algunas zonas dejó un metro de nieve, fue considerada “histórica”.
Washington ya se prepara para la próxima tormenta que podría venir en los próximos días y causar nuevos estragos, según los datos de las agencias.

















































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