“Ella me amaba con todo su corazón. No pude evitar sino amarla de vuelta. Le gustaba acurrucarse y besarme. No podría contar cuántas veces me perdí en su amor. La amaba tanto que dolía”, ésta podría ser la declaración de un hombre por una mujer, si no fuera porque él tiene 46 años y ella sólo tres.

La pedofilia no solamente se propaga con rapidez, sino que sus adeptos ahora buscan legitimizarla. Con el movimiento internacional denominado BoyLove (Amor al niño), diversos grupos, principalmente en países desarrollados, han pugnado, des­de hace años, por la reducción en “la edad de consentimiento” para tener relaciones sexuales con adultos –establecida, en la mayoría de las naciones, en 18 años– a 14 años.


Además, estos grupos, que promueven el amor “responsable” al niño (sin infringir dolor físico) se sienten discriminados y azotados por la sociedad. BLOL (Boy Land On Line), una de las páginas de Internet donde se promueve el movimiento abre su página diciendo: “BLOL es un foro para boylovers (amantes de niños) que buscan apoyo, discusión, compañerismo y felicidad en su vi­da, lejos de la persecución de la sociedad”.


Entre los pocos activistas no anónimos de este movimiento se encuentra Lindsay Ash­ford, radicado en Holanda.

Una vela blanca
El próximo 27 de junio, los pedófilos del mundo se unirán en una misma celebración: el Boylove Day.
A lo largo de este día, los que se sienten atraídos por menores festejarán en silencio su día.
Varias páginas y blogs, incluso, han solicitado que los seguidores del movimiento enciendan una vela azul. A lo que los Cazadores de monstruos convocan a otro llamado: encender una vela blanca.

Símbolos
Existen tres imágenes identificadas, hasta el momento, que son aprovechadas por pedófilos para identificarse entre ellos, así como a sus preferencias.
 

Sin embargo, éstas no siempre representan a un pedófilo, pues su objetivo fue que se tratara de imágenes fácilmente populizables, recuenta una activista quien, por su propia seguridad, sólo se identifica con el nombre de Sues: “Ahora los ves en joyería, adornos o en cualquier parte, pasan fácilmente desapercibidas, pero para ellos se trata de una herramienta muy útil”.
 

Pu­bli­metro pudo constatar que dichas imágenes efectivamente son utilizadas en foros en In­ter­­net relativos a la pedofilía.

Cazadora de monstruos
Ante el incremento de páginas pro pedofilia, han surgido los Monster hunter (Cazadores de monstruos), agrupaciones de civiles que se internan a estos sitios y blogs para conocer las entrañas de los mismos; alertan a padres cuando detectan las zonas en las que se desenvuelven los pedófilos; y comparten información con la policía.
 

Publimetro conversó con Sues. “Cuando entré por primera vez a uno de estos sitios –hace tres años– no podía creer lo que veía; todas las cosas desagradables de las que hablan”, relata Sues. “Al principio, empecé a escribir sobre todo esto en mi blog, entonces la gente comenzó a llamarme mentirosa. Ellos pensaban que yo inventaba todo, no podían creer que estos depredadores realmente existieran”, agregó.
 

Sues es esposa y madre de un pequeño y trabaja como terapista en un hospital de Calfornia. Durante su tiempo libre “caza” a pedófilos y sus redes, para exponerlas en su página de Internet www.warriorsforinnocence.org o dar aviso a la policía.

Vulnerabilidad
“Un niño con carencias afectivas es un blanco fácil para un pedófilo”, explica la psicóloga Irina Hernández.
 

Los menores con problemas familiares y de comunicación con los padres, abre la ventana para que surja una relación de poder con otro adulto, el cual pretende llenar el vacío.
 

“No basta con que los padres quieran o digan querer a sus hijos. Deben estar disponibles para ellos; transmitirles confianza. Porque si ellos no los escuchan, alguien más lo hará”, agregó la especialista.
Pero el peor mal podría ser quedarse callado, opina Sues. “Los niños difícilmente mienten sobre estas cosas, si tu hijo se te acerca o notas una conducta extraña en él: créele”.
 

“A la gente aún le da pena; tiene miedo o simplemente no quiere creerlo. Piensan que todo va a estar bien si simplemente ignoran el problema. Pero no es así. Tenemos que detenerlo”, concluye.