Las piñatas se colaron a las fiestas de los adultos, y aunque el ritual para romperla es el mismo, tienen otro relleno y las imágenes son distintas.

Las que más se venden son las que tienen forma de stripper, con todo y tatuaje y paño que jalan de atrás a delante, pasándolo bajo las piernas.

Alejandro Godoy, encargado de la tienda El Castillo de las Piñatas, en la colonia Portales, comenta que son ellas las más desinhibidas al comprar este tipo de piñatas, principalmente para despedidas de solteras .

En la prepa
“Pero también vienen los chavos de la preparatoria, que compran las de teibolera para sus fiestas de cumpleaños, de aniversarios, o de fin de curso”, explica. Estos juguetes tienen forma de mujer con bikini; algunas con tubo integrado, de tacones altos de color dorado. Algunas tienen tatuajes.

–¿Y las mamás no los cuestionan por llevarse esas figuras?
–No, al contrario –responde Alejandro– algunas hasta los animan.

Las piñatas para adultos, que incluyen las de los envases de tequila, brandy o ron, se venden en este local desde hace un año, aproximadamente, y han resultado un éxito. Son de las que más salen...

¿Y las estrellas?
Originalmente, la piñata era un juguete navideño, realizado con una olla de barro, y en forma de estrella de siete picos, uno, por cada pecado capital. Poco a poco trascendió a otras fiestas hasta que pasó a formar parte, casi indispensable de las fiestas infantiles.

Las figuras se diversificaron. Ahora son cada vez más sofisticadas. Y si las hay de todos los personajes de Walt Disney y de las películas de ciencia ficción... ¿por qué no de bailarinas exóticas, rellenas de cigarros y condones?