El Acuerdo Comercial Anti-piratería ( Anti-Counterfeiting Trade Agreemet) es un reglamento internacional que está en proceso de negociación, cuya finalidad es regular la propiedad intelectual en el mercado global.

Ha sido expuesto como una respuesta al "incremento de los bienes falsificados y obras protegidas por copyright pirateadas en el mercado global", lo que hace a su ámbito muy amplio, pues incluye la falsificación de bienes físicos, así como la distribución de obras en Internet y las tecnologías de la información.

La iniciativa del ACTA no está clara, pues diversos gobiernos, como el de Estados Unidos, que han admitido participar en las negociaciones, dicen desconocer el avance de los acuerdos y ninguno se ha adjudicado su planeación. Por sus fines, parece una iniciativa que protege exclusivamente intereses comerciales.

Este acuerdo se erigiría como un reglamento a los derechos de autor independiente a los ya existentes, tales como los de la Organización mundial de Comercio (OMC), la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) o la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El objetivo definitivo de ACTA es que las grandes economías emergentes “mejoren” sus políticas de propiedad intelectual.

Para este fin ACTA tendrá tres componentes principales:

1. Cooperación internacional.

2. Autoridades prácticas, y un

3. Marco legal para la aplicación de derechos de propiedad intelectual.

Este acuerdo ha recibido críticas de diversos sectores, principalmente de los usuarios de internet, pues las negociaciones no son dadas a conocer ni a los gobiernos ni a la población y la poca información que se filtra apunta a restricciones en el uso de la red, llegando al cierre de páginas que permiten descargar archivos como canciones o películas, además de que en países como Estados Unidos ACTA ha logrado que los proveedores de internet revelen la información de sus clientes, como nombre, dirección, direcciones IP e información de sus hábitos de navegación.