La derrota de Mariano Rajoy para ser investido por el Congreso de los Diputados para un nuevo periodo de gobierno abrió una fase de dos meses de incertidumbre sobre la formación del Ejecutivo, y con riesgo de unas terceras elecciones.

Rajoy perdió este viernes en segunda votación, tras un primer revés el miércoles, por el mismo resultado: 170 votos favor, 180 en contra y cero abstenciones. Las opciones son que tenga una nueva oportunidad o que se conforme una alternativa opositora antes del 31 de octubre.

Las elecciones realizadas en España el 20 de diciembre de 2015 y el 26 de junio pasado no dieron mayoría a los principales partidos políticos, debido a la fragmentación del voto.

Asimismo, el bloqueo partidista por diferencias ideológicas y de programas han impedido la formación de un nuevo gobierno desde hace ocho meses.

El Partido Popular (PP) de Rajoy obtuvo 123 diputados, y en junio 137; mientras que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) bajó de 90 a 85; Podemos con Izquierda Unida mantiene 71 en ambos comicios, y Ciudadanos bajó de 40 a 32 escaños.

Tras los comicios de diciembre, Rajoy declinó presentarse a la investidura y el rey Felipe VI pidió al líder del PSOE, Pedro Sánchez, intentarlo.

Sin embargo, los socialistas perdieron, tras haber obtenido sólo 132 sufragios, cuando se necesitan al menos 176 (del total de 350 de la cámara) para ganar una votación de este tipo.

Con el resultado de junio, Rajoy se presentó a la investidura esta semana con el respaldo de 170 diputados (PP, Ciudadanos y Coalición Canaria) y se encontró con la negativa del resto de fuerzas de oposición, en especial del PSOE.

Rajoy aseguró en la sesión del pasado miércoles que insistirá en su propósito de obtener los votos que necesita para un nuevo periodo, ya que considera que no hay alternativa opositora posible.

No obstante, en la sesión de este viernes Sánchez cerró su intervención con una frase que muchos interpretan como una posible candidatura alternativa, algo que otros dirigentes del PSOE no han querido confirmar.

“Los grupos que representamos las fuerzas del cambio tenemos la responsabilidad de ofrecer una solución a este país. Si actuamos con altura de miras y generosidad encontraremos esa solución y el PSOE formará parte de ella”, manifestó.

Ante la ambigüedad de la frase, la vicepresidenta en funciones del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, declaró que una candidatura de Sánchez sólo podría salir adelante con el apoyo de partidos independentistas en Cataluña y País Vasco.

A las palabras de Sánchez se sumaron las del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien manifestó este viernes a Rajoy que no volverá a apoyar una candidatura a investidura que no sea viable y asegure en forma anticipada todos los votos para ganarla.

Sin embargo, una candidatura alternativa no sería fácil de impulsar, ya que, tras lo ocurrido en marzo, Sánchez ha expresado su desconfianza hacia la izquierdista Unidos Podemos, que no le quiso apoyar debido a que había optado por un acuerdo de investidura con Ciudadanos.

La imposibilidad de poner de acuerdo a Unidos Podemos y Ciudadanos fue una de las causas por las que Sánchez no pudo ganar su investidura, además de que no quiere negociar apoyos de los partidos independentistas, a los que necesitaría para ganar una votación que le lleve al poder.

Ante esta situación de bloqueo, Rajoy encabezará este sábado una reunión del comité nacional del PP para tratar de decidir los siguientes pasos a dar.

Asimismo, la encrucijada partidista lleva a pensar que la falta de acuerdo para conformar una mayoría de más de 176 diputados llevaría a que pasado el 31 de octubre se convoquen a unas nuevas elecciones, las terceras en un año.

De acuerdo con la legislación española, tras vencer el plazo de negociación, al día siguiente se debe firmar el decreto de convocatoria de comicios, a realizarse 54 días después, por lo que se realizarían el 25 de diciembre.

En previsión de lo que implica hacer votar a los ciudadanos en Navidad, los cuatro principales partidos: PP, PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos, aceptaron que deben tomar medidas o reformar la ley para acotar las campañas y que los comicios sean el 18 de diciembre.

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