Delegados de los gobiernos de Estados Unidos y Rusia reiniciaron hoy lo que bien podría ser la recta final de las negociaciones sobre la reducción de los arsenales nucleares de ambas potencias, afirmaron fuentes diplomáticas.
Las delegaciones se dieron cita en la Misión de Estados Unidos tras un receso de 10 días de consultas con Washington y Moscú sobre un nuevo acuerdo que sustituya el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START, por sus siglas en inglés).
La delegación rusa de negociadores está encabezada por Anatoli Antónov, director del Departamento de Seguridad y Desarme del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La estadunidense la encabeza la subsecretaria de Estado para Verificación, Cumplimiento y Aplicación, Rose Gottemoeller.
La vigencia del tratado START, firmado en 1991 en las postrimerías de la Guerra Fría, expiró el 5 de diciembre de 2009. El documento obligó a Moscú y Washington a reducir sus fuerzas nucleares estratégicas de 10 mil ojivas hasta seis mil por cada parte.
En Moscú, el canciller ruso Serguei Lavorv declaró a la prensa que el nuevo convenio podrá ser elaborado rápidamente si los negociadores se atienen a los principios declarados por los presidentes de ambos países.
"Nos alegraría verlo preparado dentro de unas dos o tres semanas", señaló Lavrov y agregó que si las partes se atienen al principio fundamental de la paridad nuclear, se podrán eliminar rápido los problemas que quedan.
Subrayó que el nuevo tratado deberá plasmar de forma "jurídicamente vinculante" la relación entre el armamento ofensivo (misiles balísticos) y el defensivo (sistemas antimisiles).
Los presidentes de Rusia, Dimitri Medvédev, y de Estados Unidos, Barack Obama, se comprometieon a principios de abril del año pasado en Londres a iniciar unas nuevas negociaciones de desarme nuclear.
En julio de 2009, durante la visita de Obama a Moscú, ambos presidentes se declararon en favor de retirar de 500 a mil 500 misiles portadores y de mil 500 a mil 675 ojivas nucleares.
Una vez suscrito, el nuevo documento deberá ser aprobado por los Congresos de ambos países, lo que de acuerdo con la opinión de expertos podría ser un proceso difícil tanto para Estados Unidos como para Rusia.















































/templates/img/lists/bullet-white.gif)









/templates/img/global/5-col-line.jpg)



