El sacerdote argentino Áriel Álvarez Valdés colgó los hábitos definitivamente porque El Vaticano lo censuró por expresar la inexistencia de Adán Y Eva, el Arca de Noé y otros relatos de la Biblia.

“He renunciado a los hábitos para no desobedecer a mi obispo (Francisco Pólit), que desde hace años me prohibe hablar sobre temas bíblicos y escribir libros sobre ello”, explicó el cura doctorado en Teología Bíblica.

El conflicto con la Santa Sede y su superior data de hace 15 años, por escribir un artículo en el cual aseguraba que “no se podía ser poseído por el demonio, sino que eran enfermedades. Me obligaron a retractarme”.

En su defensa, sobre la negación de estos pasajes bíblicos, explicó: “Algunos pasajes de la Biblia no ocurrieron de forma literal, sino que son parábolas que buscan explicar alguna significación religiosa”,

Por si fuera poco, Álvarez Valdés también negó la existencia del ángel que habló con la Virgen María, las apariciones físicas de la Virgen y pone en duda que Jesús haya nacido en Belén.

Dijo que la censura fue por orden del Vaticano y que el obispo Francisco Pólit la siguió al pie de la letra, con el argumento de que sus libros “perturban” a los feligreses.

“Tengo más de mil quinientas publicaciones en revistas de todo el mundo. Todo lo que yo enseñaba estaba publicado en libros de católicos”, espetó Álvarez Valdés.

Aseguró que peritos especializados en teología del Vaticano revisaron sus publicaciones y “no pudieron encontrar ningún error de dogma. Entonces intentaron que me retractara igual”.

En 2002 recibió una amonestación por parte de la Santa Sede y, en 2009, otra del obispo Pólit con la exigencia de guardar silencio y retractarse de sus dichos. Por eso prefirió separarse de la Iglesia.