La Revolución Bolivariana de Hugo Chávez no está en su mejor momento. Los precios y el desempleo van en aumento, en un país que depende casi completamente del petróleo.
El mandatario venezolano se muestra más preocupado por sufrir una invasión de EU que de la crisis económica por la que atraviesa su país. Y los ciudadanos de Caracas se preocupan por su futuro.

Ir de compras, poco a poco, se convierte en una misión cada vez más complicada. “Como extranjero residente en Venezuela veo con mucha sorpresa lo que ha sido el modelo económico de este país. La total dependencia hacia el petróleo ha llevado el desbarate total de otros sectores productivos”, dice Gustavo, colombiano y especialista en Tecnologías de la Información. “Todo lo que se consume o, al menos, en su ­mayo­ría es importado. Es casi imposible adquirir los productos básicos”.

A pesar de las promesas de prosperidad, bajo el mandato del presidente Hugo Chávez, la inflación y el desempleo han continuado creciendo.

Debido a los niveles bajos de agua, la estación hidroeléctrica del río Orinoco ha tenido problemas para proveer de energía a Venezuela.

Por el temor de ser ­nacio­nalizadas, cada vez más em­presas transnacionales se están yendo de Venezuela y medios de comunicación, tanto periódicos como televisoras, están cerrando por “crímenes mediáticos”.

Contradictoriamente, ayer el actor estadounidense Sean Penn salió a la defensa de Chávez, a quien calificó de líder y modelo democrático y, además, afirmó que aque­llos que le acusan de dictador deberían estar en la cárcel, incluidos los ­perio­dis­tas.