Desde hace tres años, en México opera una banda de secuestradores (“Los Flacos”) que elige a sus víctimas en antros del DF y el Edomex.

Según la presidenta de la organización “Alto al Secuetro”, Isabel Miranda de Wallace, los secuestradores ingresan a los establecimientos, ubican a la potencial víctima y la secuestran al salir del lugar.

En entrevista con el diario Reforma, comentó que investigaciones de la Procuraduría del DF y de la PGR ubican 15 casos con esas características, 14 de los cuales terminaron en la muerte de la víctima.

El caso más reciente
Según reportes del diario, el último caso ocurrió el finde semana pasado. Al salir de un bar de Bosques de las Lomas, Rafael Villalobos Steta fue secuestrado. Todo comenzó como un  secuestro exprés y terminó con la muerte del joven abogado.  Los secuestradores exigieron a Villalobos Steta el número confidencial de sus tarjetas bancarias e hicieron retiros en efectivo.

En algún momento de la noche, los secuestradores entraron contactaron a los familiares del abogado y exigieron un rescate que se pagó, pero Villalobos Steta no regresó con vida.

Meseros, coludidos con secuestradores
Pero no sólo los secuestradores entran a los bares y discos a buscar víctimas, también meseros y cadeneros de estos establecimientos colabora con ellos para señalares posibles víctimas, dijo al diario Reforma, Julio César García, presidente de la Asociación Mexicana de Guardaespaldas.

Los delincuentes, explicó García, tienen tres formas de operar: algunos fingen ser clientes y al entrar o salir del antro ubican a sus blancos; otros reciben el tip de los meseros, quienes detectan a los clientes con dinero, e informan sobre sus niveles de consumo de alcohol.

Y también hay plagiarios exprés que son alertados por los cadeneros, quienes detectan en qué auto viaja la posible víctima y si lleva escoltas.

Los casos de secuestro exprés ocurren en toda la Ciudad, pero con mayor frecuencia en antros de Bosques de las Lomas, la Condesa, Polanco, San Ángel, Miramontes y Acoxpa.

Otra forma de operar de los plagiarios es hacerse pasar como vendedores de rosas o dulces y colocarse en las salidas de los antros para detectar a sus víctimas.