Una monja de 81 años que trabaja en la zona tropical boliviana de los Yungas, en La Paz, fue secuestrada y violada por cuatro hombres, denunció hoy la Iglesia católica, que considera esa agresión parte de una acción "calculada y fría" de dirigentes del lugar para hacerse de unos terrenos de la entidad.

El suceso ocurrió el martes en la noche, cuando la religiosa retornaba al pueblo de Coroico, a unos 96 kilómetros de La Paz, tras asistir a una reunión pastoral en una comunidad cercana, según un comunicado leído hoy por el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), Aurelio Pesoa.

La monja fue "interceptada en el vehículo que manejaba, secuestrada por cuatro personas que la subieron a otro vehículo y, siendo retenida de forma violenta y contra su voluntad, en la carretera de Caranavi" abusaron sexualmente de ella, indicó Pesoa.

Tras cometer la violación, los agresores botaron a la religiosa en la carretera y se llevaron su camioneta.

La CEB denunció que "es un crimen vil y brutal porque ha sido perpetrado en contra de una mujer, anciana y religiosa, y porque ha querido mellar la dignidad humana y espiritual de la hermana".

La religiosa atacada, cuya identidad se mantuvo en reserva, "ha vivido con ejemplar y generosa entrega su vida" en la Unidad Académica Campesina de la Universidad Católica Boliviana (UCB) en la localidad de Carmen Pampa, "al servicio de los jóvenes campesinos de Coroico y todo el norte paceño", añade el comunicado.

Para los obispos, este "no es un hecho aislado, sino que tiene antecedentes" y fue "programado de forma calculada y fría".

"Desde hace tiempo, algunos dirigentes de la comunidad de Carmen Pampa intentan apropiarse en forma ilegal de propiedades de la Diócesis de Coroico y predios de la Unidad Académica Campesina perteneciente a la UCB", denunció la Conferencia Episcopal.

Los obispos pidieron a las autoridades "que defiendan a las personas, instituciones y grupos que trabajan por el bien común de los intereses particulares de individuos y colectivos que solo buscan su beneficio, sin reparar en medios violentos y carentes de toda humanidad y ética".

El obispo de la Diócesis de Coroico, Juan Vargas, dijo a los medios que dos de los agresores estaban vestidos de policías y los otros iban con ropas negras y que obligaron a la monja a bajar del vehículo diciéndole que estaba denunciado por tráfico de drogas.

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