Una voz solitaria se alzó contra todas las opiniones en contra: "¡Dejen de acosar a los fumadores!", pidió Sergio Sarmiento, editor en Jefe de Noticias y director del Comité Editorial de Noticias de TV Azteca.

Fue la única voz discordante en el foro "Diez pesos para salvar un millón de vidas. Impuestos al Tabaco: una política fiscal saludable", que comenzó muy temprano y se clausuró a media tarde en las instalaciones del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

En la última mesa, "¿Qué piensan los líderes de opinión?", también se había unificado el "sí" para aumentar 10 pesos el precio de cada cajetilla de cigarros, se aseveró que "es una medida popular" y se repitió que está "totalmente aceptada".

En ello coincidieron Carlos Elizondo Meyer-Serra, profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), y Sergio Aguayo, investigador del Centro de Estudios Internacionales y del Colegio de México.

También asintieron Alberto Bello, editor general del Grupo Expansión, y Juan Zinser Sierra, presidente del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo.

La voz discordante
Sarmiento escuchó los argumentos contrarios a los suyos con tranquilidad y una vez que llegó su turno, a sabiendas de que era uno contra el mundo, esgrimió sus fundamentos: "No fumo, no porque no quiera tener debilidades morales, sino porque no me gusta".

Sin embargo "no estoy de acuerdo con el cobro de impuestos punitivos, con la prohibición de productos del tabaco", externó el periodista.

Recordó a amigos añorables que "fumaban y bebían no por ignorancia, no porque no supieran. Fue una decisión consciente y es una decisión en la que ningún legislador, político o buena conciencia debe inmiscuirse".

Cosa de responsabilidades

Para él, la responsabilidad del gobierno es defender a los gobernados de las agresiones de terceros, no de sus propias decisiones.

"Me parece lamentable que un gobierno que no tiene la capacidad de protegernos a los gobernados de los criminales, quiera ahora utilizar los instrumentos abusivos que tiene a su alcance, como el poder de ejercer impuestos, para violar las decisiones personales", externó.

Consideró, asimismo, que subir 10 pesos el precio de la cajetilla es un aumento brutal de 66.66 por ciento, en un momento en que no debería haber impuestos de ese tipo.