El cateo en una casa de seguridad en San Pedro, municipio aparentemente sin cabida para el crimen organizado, dejó entrever que ningún municipio está libre de “dormir con el enemigo”.

Aunque las atribuciones de los alcaldes son sólo preventivas, los hechos delictivos han sobrepasado cualquier estrategia municipal, pues no han puesto a salvo a la ciudadanía que vive de cerca estos hechos.

El alcalde sampetrino Mauricio Fernández ha declarado abiertamente una lucha frontal contra la delincuencia; sin embargo, todo indica que la denuncia sobre la existencia de dicha casa de seguridad se infiltró; otro hecho que no apoya a las investigaciones es que el domicilio fue contratado en arrendamiento hace 15 días.

Fernández pidió a la ciudadanía confiar en su policía, pese a que sabe que la delincuencia busca establecerse en San Pedro.

Las promesas de las autoridades estatales son blindar los procesos de denuncia ciudadana, y la de algunos alcaldes, cobijarse con el ejército, ante la poca confiabilidad que existe en sus policías.