Tras el asesinato de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez y José Alfredo Suárez de la Cruz en Poza Rica y Papantla, Veracruz, académicos de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México expresaron que los curas son vulnerables frente a grupos de la delincuencia organizada por sus acciones a favor de las comunidades.

El catedrático del Departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad, José de Jesús Legorreta Zepeda, afirmó que la iglesia no escapa a los riesgos que se vive en México.

Sostuvo que las agresiones contra sacerdotes probablemente sean respuesta de “algún comentario o acción” que se percibió en contra de los intereses del crimen organizado.

Por su parte, la maestra de la Universidad Iberoamericana, Christa Godínez Munguía apuntó que han denunciado la situación de violencia que viven migrantes, indígenas por la actuación de grupos delictivos.

“Hay grupos de poder para los que ellos y ellas son un obstáculo. De ahí que algunos hayan sido asesinados, otros torturados y otros reciben amenazas”, señaló. 

Con el homicidio de Nabor Jiménez y Suárez de la Cruz, suman 14 los sacerdotes muertos en lo que va de este sexenio, además de un seminarista y un sacristán. 

El Centro Católico Multimedial (CCM) publicó en 2014 el reporte El riesgo de ser sacerdote en México, en el cual señala que entre 1990 y diciembre de 2014 (24 años) fueron asesinados 45 curas y dos más desaparecieron.

También apunta que las entidades más peligrosas para ejercer el sacerdocio en México son: Guerrero, Michoacán, Ciudad de México y su zona conurbada.

El Departamento de Estado de Estados Unidos presentó el año pasado el informe Libertad religiosa internacional, donde hace una mención hacia México, el cual recalca que los curas son “víctimas de intentos de extorsión, amenazas de muerte, e intimidación por parte de grupos criminales organizados”. (Con información de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México)