Las ventas de la réplica de la Catedral de Milán se dispararon, luego de que el souvenir del Duomo fuera utilizado el domingo para golpear en la cara al Primer Ministro de Italia, Silvio Berlusconi.
Un vendedor dijo a la agencia Reuters que “la gente pasa y la levanta para ver qué tan pesada es, para ver si el peso del objeto realmente pudo haber causado todo ese daño físico a Berlusconi”.
Mientras tanto, Berlusconi continúa hospitalizado en Milán. En un principio se esperaba que el mandatario abandonara ayer el nosocomio, pero los doctores que le atienden, entre ellos su médico personal, Alberto Zangrillo, decidieron dejarle un día más bajo observación puesto que persisten los dolores y todavía se alimenta con dificultad.
Por su parte, el agresor Massimo Tartaglia, de 42 años, permanece aislado en la cárcel de San Vittore de Milán, a donde fue llevado tras supuestamente atacar al dignatario.























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