Con un peso de ocho tonelada, 20 metros de altura y en un acabado que simula al mármol, “El Coloso” se levantará el próximo 15 de septiembre en el Zócalo capitalino y representará la pieza más importante del desfile conmemorativo del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución.

“El Coloso” es una estructura hecha de poliuretano con una base en vigas de metal que le ha llevado poco más de más de 90 días de trabajo a un grupo de 15 escultores, diseñadores y constructores bajo la batuta del escultor Juan Carlos Canfield.

“La escultura es en mucho para definir momentos, situaciones; y que mejor una escultura para definir un momento tan enorme para México como lo es el Bicentenario”, señaló Juan Carlos Canfield.

Esta gran escultura representa a un guerrero que visualiza la continuación de su lucha y que mirará a la gente el día que se coloque en el Zócalo.

“Es poner a un hombre que está con una espada rota en la mano y que prácticamente está en una posición de meditación, es algo solemne…un hombre que ha peleado pero ha permanecido con vida, que sigue en pie y esto le da la oportunidad de poder mirar hacia el futuro”, recalcó el escultor.

De acuerdo con el artista, la pieza creará un diálogo entre la escultura y la gente que mire el rostro de este soldado, permitiendo la reflexión y una retrospectiva de lo que habrá construido en sus pensamientos aquel guerrillero revolucionario.

El grupo de trabajo da los últimos detalles a la obra que ha sido fragmentada en siete piezas que permitirán su traslado desde el taller en Cuernavaca, Morelos, hasta la ciudad de México donde se harán pruebas para el levantamiento de la pieza.

Las expectativas para el efecto del “Coloso” en la población son altas:

“Los mexicanos somos muy sensibles a este tipo de imágenes. Espero que cause un tremendo impacto, yo quiero que los niños, cuando vean al “Coloso” ponerse pie, lo recuerden por el resto de sus vidas y que este “Coloso” sea recordado por el resto del tiempo”, dijo el creador de la pieza.

A Canfield no le preocupa lo que sucederá con “el Coloso” después de las festividades, sin embargo no descarta la posibilidad de su permanencia en un sitio específico: “Todo depende de qué tan bien quede el día del festejo; quizá se pueden abrir oportunidades” concluyó.