Este ilusionista no sólo utiliza las manos y el efecto visual como en el pasado. La magia no se podía quedar estancada en plena era tecnológica.

Nuestro mago ocupa su iPad para sorprender a los espectadores: lo mueve y salen palomas, lo agita y salen cubiertos, es más, hasta se puede "ver" su cerebro y corazón.