Es un hecho que la matrícula de las instituciones públicas no alcanza a cu-brir la demanda de aspirantes a los niveles de educación media superior y superior. Las cifras son claras: alrededor de 200 mil jóvenes no pudieron ingresar este año a algunas de las carreras que ofrecen, específicamente, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana y el Instituto Politécnico Nacional.
Por ello, las organizaciones privadas de educación superior se presentan como otra opción, y las becas son una solución a esta alternativa. El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define a la “beca” como una “subvención para realizar estudios o investigaciones”. En ese caso, los beneficios de estos esquemas son ejemplificados por el Programa Nacional de Becas para la Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Entre, esos provechos se destacan: propiciar que estudiantes en situación económica adversa, con capacidad y deseos de superación, puedan continuar su formación académica en el nivel de educación superior y lograr la equidad educativa; reducir la deserción escolar y propiciar la terminación oportuna de los estudios, mediante el otorgamiento de apoyos que fomenten una mayor atención de los estudiantes en los programas educativos; impulsar la formación de profesionales en áreas del conocimiento que requieran el desarrollo en programas de reconocida calidad y estimular el ingreso y permanencia en la realización de estudios superiores.
Las becas permiten a los aspirantes a licenciatura ampliar la gama de opciones para no interrumpir sus estudios ni sus proyectos de vida. Muchas de las principales casas de estudios reconocidas tienen una propuesta.

























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