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Organizaciones civiles urgieron a los gobiernos locales y federal a impulsar estrictas regulaciones a las industrias alimentaria y refresquera, ya que de otra forma las campañas para prevenir y combatir la obesidad no funcionarán.

El titular del Consejo para la Prevención de la Obesidad y Sobrepeso, Rafael Álvarez, y los voceros del Barzón, Óscar Romero; el Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo, y de Al Consumidor, Daniel Gershenson señalaron que las campañas no han avanzado lo suficiente para impactar a la gente, generar conciencia y una cultura por la salud.

En conferencia de prensa, Calvillo Unna señaló que las campañas de orientación tienen impacto cuando llevan acciones de regulación como el aumento de impuestos en los refrescos, así como normas oficiales y legislaciones que obliguen a los industriales a revertir sus tendencias consumistas y que actúen en favor de la salud.

Al presentar ocho propuestas para combatir la obesidad infantil en el Distrito Federal, destacó que el fin de que estas acciones se lleven a cabo en la capital del país es que se promuevan regulaciones para eliminar el dique de los intereses corporativos y que sobresalgan los intereses colectivos.

Tras recordar que en México uno de cada tres niños de cinco a 11 años de edad y siete de cada 10 adultos tienen problemas de obesidad y sobrepeso, enumeró los ocho puntos que se propusieron a la Asamblea Legislativa y al Gobierno del Distrito Federal para revertir esa tendencia de mantener ambientes obesigénicos.

En las propuestas planteó que se debe garantizar que todos los restaurantes de esta capital cuenten con acceso gratuito a agua potable y que en sus paquetes de promociones de alimentos, incluyan agua potable gratuita.

Otra de las recomendaciones es que de manera obligatoria las cadenas de restaurantes ofrezcan información de los nutrientes que contienen los menús, así como la cantidad de las calorías por producto y por paquete de los alimentos que se promocionan.

Alejandro Calvillo agregó que también se recomendó prohibir el uso de grasas trans en los restaurantes y expendios de alimentos, mientras que en las escuelas, hospitales, centros comerciales, lugares de esparcimiento y salones de fiestas se garantice el acceso al agua potable, a través de bebederos.

Que también se garantice que en los paquetes dirigidos a los niños, además de incluir un regalo, se ofrezcan frutas y verduras, pero en especial que el contenido calórico de los alimentos no excedan lo recomendado por la Secretaría de Salud.

Las propuestas comprenden que en los lugares donde no haya acceso a frutas y verduras, se permitan centrales de abasto móviles para ofrecer estos productos sanos y limpios, así como difundir campañas permanentes de orientación alimentaria con información veraz y oportuna para los comensales.

Alejandro Calvillo consideró que es indispensable promover el consumo de agua natural, ya que México es el segundo país en donde se bebe más refresco, lo que se estima una ingesta de 146 litros por persona.

Dicha cantidad equivale a medio de litro por día, con lo que se consumen 12 cucharadas de azúcar, que excede lo máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que son 10 cucharadas y no más de cinco que recomienda la Academia del Corazón de Estados Unidos, comparó.

A su vez, la representante de Oxfam México, Yuritzin Flores, planteó que el sobrepeso y la obesidad no es solamente un problema de salud pública de México y del mundo, sino también de presupuesto.

Calculó que en 2008 el gobierno mexicano gastó 67 mil millones de pesos en tratamientos y medicamento para atender enfermedades ocasionadas por la obesidad y el sobrepeso, como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares entre otras.

Flores Puig destacó que de no revertir esta situación, en 2017 se tendrán que destinar 78 mil millones de pesos para tratar esos problemas.

Por ello exhortó a las autoridades a que además de continuar con la promoción de campañas para concientizar a la población sobre el problema, también se regularice a las industrias que son responsables de la elaboración de alimentos que contienen alto contenido calórico y de sales que van en detrimento de la salud.

En tanto, el doctor Rafael Álvarez informó que el Gobierno del Distrito Federal instrumentó desde hace varios años 11 programas encaminados a prevenir este grave problema de salud pública, además de que se sumaron a los acuerdos nacionales por la salud alimentaria.

Refirió que esta ciudad ocupa el primer lugar de obesidad en el país y lo importante no es sólo tratar de revertirlo, sino que la población tome conciencia de que la salud es una obligación personal y que se debe ver por el bien de uno, lo que se reflejará en la comunidad.