Senadora Mariana Gómez del Campo

Tras el error histórico que representó la visita a nuestro país del candidato republicano, Donald Trump, y el posterior rechazo de la ex primera dama y Candidata por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, a la invitación que de igual manera le fue hecha, era necesario que asumirá su responsabilidad quien fue el promotor de tal decisión. Tal es así que el pasado miércoles 7 de septiembre, el Ejecutivo Federal convocó a los medios para dar un mensaje al país.

Mucho se especuló al respecto, incluso se hablaba de cambios en dependencias como la PGR, SEDATU, Secretaría de Economía, SEGOB e incluso, se especulaban cambios en algunas Embajadas. Sin embargo, sólo dos dependencias vieron modificaciones: Luis Videgaray Caso presentó su renuncia como titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)  lugar que fue ocupado por José Antonio Meade Kuribreña, hasta entonces, titular de la Secretaría de desarrollo Social (SEDESOL). Es así como el PRI pierde una de sus cartas más fuertes para la contienda presidencial de 2018, lo cual requerirá un replanteamiento de fondo desde la presidencia del partido.

Tan sólo desde agosto de 2015 a la fecha, el Ejecutivo Federal ha realizado más de diez modificaciones en su Gabinete, en ellas José Antonio Meade ha sido electo para dirigir la Cancillería, SEDESOL y ahora la SHCP. Aquí sería pertinente destacar dos aspectos: el primero de ellos es la ineficacia del gabinete presidencial y su incapacidad para implementar las Reformas Estructurales, cuyo ejemplo más claro es la Reforma Educativa que no ha podido funcionar a cabalidad con dos secretarios distintos.

El segundo de ellos es la capacidad del ahora encargado de Hacienda, quien funge como una suerte de comodín gracias a su trabajo, pues en todos los cargos que ha desempeñado, lo ha hecho adecuadamente poniendo orden y ha generado confianza. En este sentido, cabe mencionar que José Antonio Meade es el único Secretario transexenal, pues ocupó el cargo de Secretario de Energía en la administración del expresidente Felipe Calderón y también el de Secretario de Hacienda, lo que fue visto con buenos ojos por el sector empresarial.

Durante su gestión como Secretario de Hacienda fue responsable de lograr el máximo nivel de recaudación tributaria en 2011 y haber heredado finanzas sanas. Durante su gestión en la SEDESOL fue el encargado de vigilar la aplicación de la Cruzada contra el Hambre, en un momento crítico en el que el número de personas en pobreza creció en 2 millones. Habrá que seguir de cerca el desempeño de Meade en esta nueva etapa en la que el país padece falta de crecimiento (en mucho atribuible al “freno de mano” que representa la reforma fiscal) y donde la deuda ha llegado a niveles preocupantes por encima del 50.2 por ciento del PIB, lo cual equivale a decir que hoy cada familia debe 320 mil pesos.  

El Gobierno Federal tiene una extraordinaria oportunidad frente a sí en los próximos 24 meses para rectificar el camino de las finanzas públicas; aunque la primera señal poco alentadora es el proyecto de Paquete Económico para 2017 que contiene, por un lado, un recorte de 240 mil millones de pesos, y por otro, no reduce la deuda. Meade ha mostrado capacidad y por ello parece contar con el voto de confianza de los partidos de oposición, pero estaremos pendientes del análisis del Paquete para que el recorte no afecte el crecimiento económico y a las familias.

Por otra parte, nos inquieta la llegada de Luis Enrique Miranda Nava a SEDESOL, pues es conocido como un “operador político” del PRI, por lo que estaremos muy atentos para evitar que se utilicen los programas sociales con fines políticos, particularmente rumbo a las elecciones de 2017 que renovarán la gubernatura del Estado de México que es clave de cara a 2018. 

 

Estos cambios pueden leerse a la luz de un gobierno que entra en su recta final, que enfrenta errores que lo han convertido en el más impopular desde que se mide la aprobación, pero lo más importante es que ha tenido las reformas en sus manos pero que no ha dado resultados. Hay tiempo, el rumbo puede enmendarse. 

Senadora Marcela Guerra 

La libertad de realizar nombramientos y remociones en el gabinete federal son facultades exclusivas del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, dispuestas en el artículo 89 constitucional y, aunque es una decisión unipersonal, forma parte de una lógica institucional de Estado.

Estamos en el cuarto año de la administración del Gobierno de la República. El desafío es de corto tiempo para pasar del enunciado a la acción efectiva en la aplicación justa de las reformas aprobadas en los primeros 20 meses en materias como: calidad de la educación, eficiencia energética, combate a la corrupción, sistema de justicia, entre otras.

Hay una clara necesidad de acompañarlas con estrategias ante el complejo entorno económico internacional, recordemos que el Banco Mundial redujo el pronóstico de crecimiento a 2.4% por la desaceleración comercial, el bajo flujo de capitales y un menor precio del petróleo.

En este escenario es que el Gobierno de la República tomó una decisión responsable para renovar el impulso de transformación de México, para profundizar la disciplina financiera y controlar la deuda, cuidando especialmente no afectar los programas sociales.

De ese tamaño es la tarea del nuevo titular de Hacienda, el secretario José Antonio Meade Kuribreña, con probada experiencia hacendaria y alta sensibilidad social, cumplirá con las metas planteadas, acompañado del trabajo responsable del Congreso de la Unión.

En ese tenor, el secretario Meade anunció -durante la entrega del Paquete Económico 2017- un recorte al gasto público por 239 mil millones de pesos, principalmente, en PEMEX, en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y en la Secretaría de Educación, mismo que obedece a una disciplina financiera presupuestal para hacer frente a la austeridad republicana. 

La apuesta es contener el endeudamiento público y lograr por primera vez que la diferencia entre los ingresos totales menos los gastos totales del gobierno -sin contar los intereses- tengan un saldo positivo para hacer frente a nuestros compromisos.

Otro cambio trascendente ocurrió en la Secretaría de Desarrollo Social, una dependencia con uno de los presupuestos más altos -109 mil millones de pesos- después de las secretarías de Educación, Salud, y Comunicaciones y Transportes. 

El desafío del nuevo titular de Desarrollo Social, Lic. Luis Enrique Miranda Nava, será brindar una atención cálida y pronta a los usuarios de los programas sociales y profundizar la Estrategia de Inclusión Social con un gobierno cercano. 

Bajo este contexto, los cambios en el gabinete tendrán impactos positivos para México y su gente; los ajustes en todo proyecto son reflejo de una dirección atenta a su evolución.