El entrenador barcelonista Luis Enrique Martínez ya dispone de renovados mimbres para llevar a cabo rotaciones de calidad en su once tipo, después de un verano en el que el equipo catalán ha invertido casi 123 millones de euros, inicialmente para potenciar el banquillo.

Cerrado el fichaje de Paco Alcácer por 30 millones y la cesión de Munir al Valencia, el Barça pone punto y final a un verano muy movido con entradas y salidas para potenciar el equipo que el año pasado hizo el doblete (Liga y Copa).

Casi todos los jugadores contratados a la hora de firmar por el Barcelona (excepto el portero Jasper Cillessen, 27 años) tenían 22 años, lo que subraya que la idea del club de cambiar el banquillo va mucho más allá, pues de salirle la apuesta muchos de ellos podrían ser parte del cambio generacional a corto plazo.

El primero en recalar en el Barça este verano fue el recuperado Denis Suárez, por quien el club azulgrana acabó pagando 3,25 millones al Villarreal.

Las variantes defensivas las ha buscado el Barcelona en el futbol galo, con la llegada del central Samuel Umtiti y el lateral Lucas Digne.

El francés, con un precio de compra de 25 millones al Olympique de Lyon, se ha hecho fuerte en el eje de la defensa hasta desbancar por el momento a Javier Mascherano, fuera de la convocatoria en la primera jornada por lesión y en el banquillo el domingo en San Mamés.

Lucas Digne, por quien el Barça ha pagado 16,5 millones al PSG, no ha tenido tanta suerte, ya que tras la llegada de Jordi Alba del Europeo de Francia el catalán ha recuperado la titularidad.

En el centro del campo Denis Suárez y André Gomes, procedente del Valencia, al que el Barcelona pagó 35 millones de euros, sí que parece que tendrán más opciones para rotar en la medular, donde aparece un trío casi inamovible, como es el formado por Rakitic, Busquets e Iniesta, que necesitará rotaciones para otra campaña exigente.

Por ahora, y ante la lesión del capitán Andrés Iniesta, Denis Suárez ha tenido la oportunidad de ser titular en los dos partidos de Liga.

La salida de Sergi Samper (Granada) otorga más opciones a los nuevos de sumar más minutos en la medular.

Delante, la marcha de Munir (cedido al Valencia) y la llegada de Paco Alcácer sitúan al valenciano y a Arda Turan, además de al polivalente Rafinha Alcántara, como los recambios naturales de los tres de arriba, el tridente azulgrana de los 131 goles (de 173 que marcó el Barcelona) de la temporada pasada.

La última contratación del Barcelona (Alcácer) ha llegado días después de que el equipo catalán perdiese a su portero titular de la Liga en las dos temporadas anteriores, el chileno Claudio Bravo, y fichase al holandés Jasper Cillessen, que ha costado al club azulgrana 13 millones.

En total, los seis fichajes suman casi 123 millones, cifra que se podría incrementarse algo si todos los jugadores cumplen con sus objetivos deportivos, que están recogidos en los variables de sus contratos, que van desde los 20 millones que tiene André Gomes a los cero que contiene el de Samuel Umtiti.

En este destacado refuerzo con media docenas de jugadores, el Barcelona ha perdido a otros tantos futbolistas, algunos de los cuales tenía como cedidos.

Así, Claudio Bravo ha acabado en el Manchester City, y el Barça ha cedido a Douglas (Sporting de Gijón) y Sergi Samper (Granada). Días atrás, también salieron del Barça Vermaelen (cedido al Roma), Adriano (Besiktas), Alves (Juventus), Bartra (Borussia Dortmund), Sandro Ramírez (Málaga), Halilovic (Hamburgo), Tello (cedido al Fiorentina) y Montoya (Valencia).

De las salidas, la más provechosa en lo económico ha sido la de Claudio Bravo, por quien el City ha pagado 18 millones, mientras que el Dortmund abonó 8 millones por Bartra, tres más que el Hamburgo por Halilovic.

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