El boxeador es un atleta sin comparación. A diferencia de otros deportistas, expone su vida antes y después de hacer su aparición. Sin embargo, existen otros componentes que describen, construyen e identifican al pugilista.

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Aquí dejo 10 puntos sobre el perfil de los boxeadores:

1.- El boxeador es un deportista con voluntad física y mental, que no sucumbe ni ante los golpes ni la presión. Puede perder o ganar, noquear o ser noqueado, pero siempre seguirá luchando y se enojará si le paran la reyerta, aunque esté medio muerto.

2.- El boxeador es un loco porque no cualquiera expone su vida. Sin embargo, se prepara física y mentalmente para sobrevivir y ofender a su rival.

3.- El boxeador es humilde, pero no desde la concepción negativa de la palabra; ésa que empobrece y límita cualidades. Sabe que el estrellato es efímero. Puede haber fantoches, pero hasta ellos saben que no se niega un autógrafo o una fotografía.

4.- El boxeador ama su profesión antes que el dinero. Y es fácil de explicar:  quiere lo que hace porque aprecia su vida, lo primero que expone al subir al ring. Obviamente, como cualquier trabajo, la ganancia es vital pero pasa a segundo término cuando está en juego lo más importante.

5.- El boxeador, a pesar de practicar un deporte "violento", no busca lastimar a su oponente. El verdadero peleador agradece que al bajar de la tarima ambos gladiadores salgan sin secuelas.

6.- El boxeador es "puro pueblo". Es básico que el bofe tenga un respaldo de su comunidad, arraigo e identificación popular. Es vital el enamoramiento entre la sociedad y el pugilista; el primer paso para convertirse después en un ídolo.

7.- El boxeador necesita un apodo que lo identifique. No es un asunto menor, pues el mote describe la personalidad del bofe. Implica el primer paso del marketing, de la venta exitosa de un producto.

8.- El boxeador tiene un instinto de supervivencia a prueba de todo. Tiene resorte en las piernas: aunque esté en la lona se levanta como si no pasara nada; aunque esté siendo apabullado siempre va hacia adelante; aunque esté catatónico quiere seguir peleando. El púgil puede ser marrullero pero jamás buscará engañar para sacar ventaja, como lo hacen en el futbol, por ejemplo.

9.- El boxeador lleva al máximo su humanidad. Siempre debe cuidar el peso y mantenerse en forma. La balanza es su primer rival. Decía Édgar Sosa que antes no podía comer bien porque no tenía dinero y después tampoco lo podía hacer pues debía cuidar el peso. Su entrenamiento es desgastante y las peleas despiadadas, pues eso de caminar sobre la tarima bajo el calor de las lámparas para lanzar, esquivar o recibir cates es devastador para cualquier físico.

10.- El boxeador es una extensión de la sociedad que lucha cada día por mejorar, que soporta los golpes, se quita el castigo y se revuelve para ganar.

Estereotipos

El boxeador está destinado a quedarse sin dinero: quedó atrás la época en la que el boxeo era una actividad complementaria a un  oficio, al estilo de Pepe el Toro. Ahora, el pugilista es un deportista  profesional que se dedica al "Noble arte" de tiempo completo, que percibe una bolsa por su desempeño o un apoyo económico cuando se vincula a una promotora.

(Especial)

Sin embargo, pareciera que quedar en la miseria aumenta la leyenda del bofe, lo regresa a los inicios de la  bohemia boxística: de quedar "pobre" pero con su gente, sepultado en un mundo donde no se puede sobresalir pero feliz porque está con los suyos, un estereotipo que dejó el cine de oro mexicano y que tanto daño ha hecho a nuestra sociedad, del "destino de la raza que nació doliente", como dice Carlos Monsiváis en su crónica La hora del consumo de orgullos, donde desmenuza al mexicano durante la pelea de Julio César Chávez contra Greg Haugen en el Estadio Azteca.

El boxeador es de estratos bajos y es engañado por promotores o empresarios: la pobreza puede ser un factor, pero no el ingrediente principal para que una persona decida ser pugilista. Ahora, la mayoría de los peleadores conocen sus derechos, firman contratos publicitarios, venden su imagen y cobran bien. Es verdad que quienes empiezan carecen de beneficios, pero eso sucede en cualquier deporte o área de desarrollo laboral.

El boxeador es inculto: el peleador de la actualidad debe saber comunicar con los puños y la "lengua". Se convierten en especialistas y acceden a medios de comunicación donde vierten sus conocimientos. Hablan inglés para poder entrar al mercado del dinero y mantienen charlas entretenidas gracias a la experiencia.

En síntesis, el boxeador no es mejor ni peor que otro atleta, pero una cosa lo diferencia de los demás profesionales del deporte: tanto ama al pugilismo que expone su vida.