Isinbayeva, de 27 años, precisó que no ha renunciado por completo a todo el circuito o a los Campeonatos de Europa, que se disputarán del 27 de julio al 1 de agosto en Barcelona.

"Durante las tres últimas semanas he reflexionado bastante y he llegado a la conclusión de que es absolutamente necesario que haga una pausa en la competición", dijo la pertiguista rusa.

La atleta ha batido a lo largo de su carrera siete veces el récord del mundo en pista cubierta y al aire libre.

En los Mundiales del 2009 no pudo superar altura alguna en la final, lo que le impidió ganar su tercer cetro mundial. Y en marzo pasado, en los Mundiales de sala, acabó cuarta.

En esos Mundiales, disputados en Doha, quedó de manifiesto que algo le pasa a la atleta rusa, que se subió a lo más alto del podio durante todos los campeonatos internacionales que disputó entre el Mundial de París 2003 y los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

"Estoy emocionalmente muy cansada. Me apetece descansar. Aún no lo he comentado con mi entrenador, Vitali Petrov, pero me acaba de venir a la mente la idea de tomarme un tiempo muerto en mi carrera. Abandonar el deporte durante un tiempo. Digamos durante un año", comentó tras su derrota.

Isinbáyeva reconoció entonces que ella tampoco encuentra explicación a lo que le pasa: "Es extraño lo que me ocurre y no puedo superarlo. Me siento físicamente realmente bien".

"Cada vez que compito siento la presión de tener que ser la mejor, ganar medallas y no decepcionar a mis seguidores, a los rusos y a mí misma", dijo entonces.

Hay quien vincula su bajón con su decisión de romper a finales de 2005 tras el Mundial de Helsinki con el ruso Yevgueni Trofímov, su entrenador durante ocho años, y marcharse a vivir a la lujosa Mónaco.

El caso es que con Trofímov batió 18 récords mundiales en dos temporadas y desde que está a las órdenes de Petrov ha establecido once en cuatro temporadas.