Alemania Federal fue seleccionada para albergar la décima edición de la Copa del Mundo. La justa futbolística ya estaba bien acentada entre los aficionados y la organización mejoraba cada cuatro años.
 
Fue el presidente en funciones, Joao Havelange, quien decidió entregar a los germanos la celebración, a pesar de que todavía estaba muy presente en Europa todas las atrocidades cometidas por el régimen de Adolfo Hitler.
 
Alemania por fin se unificaba...en el terreno de juego, pues el lado federal (occidental pro-europeo) y el democrático (oriental pro-ruso) estuvieron en competencia durante 1974. Lo que la guerra dividió que el futbol lo una.

Zaire sí, Inglaterra no. La eliminatoria
 
La cuota de equipos que buscaron un boleto a Alemania fue de 98. Para sorpresa de muchos, Hungría, España, Francia e Inglaterra no pudieron calificar. Pero no importó mucho, pues Holanda suplió con creces a estas cuatro selecciones.
 
Zaire logró agenciarse el pase directo otorgado al continente africano; mientras que Haití, con todo y vudú, superó a selecciones como México y Honduras para representar a los países de Centroamérica y el Caribe.
 
Cuatro escuadras sudamericanas lograron el boleto: Uruguay, Brasil, Argentina y Chile. De Europa destacó el hecho de que Alemania Democrática formara parte de los 16 equipos del evento mundialista. Australia participaba en su primera copa.
 
Hubo dos cambios para Alemania 1974: primero, la ronda de grupos (1,2,3 y 4) se extendió a la segunda ronda (Grupo A y B), de la cual se obtuvo a los cuatro equipos que disputarían la final y el tercer lugar; la segunda, ya no había más Jules Rimet, el trofeo entregado al ganador recibía el nombre de la "Copa Mundial de la FIFA".
 
La Naranja Mecánica, encanta; Argentina, decepciona
 
El anfitrión tuvo que competir contra sus "hermanos del este" por calificar a la segunda ronda. Apenas y lograron mantenerse en el segundo lugar, mientras que los pro-rusos terminaron en el primer lugar. En el partido directo Alemania Democrática ganó 1-0 a Alemania Federal. En el aire quedaban más dudas que certezas.
 
Brasil tampoco tuvo una primera fase sencilla y fue superado por Yugoslavia, que terminó en el sitio de honor del Grupo 2. Fueron los balcánicos quienes propinaron la mayor goleada a un contrincante: 9-0 a Zaire.
 
En el Grupo 3, Holanda, con paso casi perfecto, y Suecia se encaminaron a la siguiente fase. En el Sector 4, Polonia superaba la fase con tres victorias, mientras que Argentina se convertía en su escudero.
 
Un nuevo sorteo dividió a las nacionales en dos grupos. La magia que mostraron Yugoslavia y Argentina, además del arrojo de Alemania Federal, simplemente quedaron reducidos a escombros pues no sumaron lo necesario para ir por la copa.
 
Brasil, el dueño de la magia y la creatividad con el balón, siempre tuvo una virtud que a la vez se convirtió en un poblema: el talento era individual y en el equipo era un cúmulo de estrellas jugando para un conjunto.
 
Rinus Michels, entrenador de Holanda, buscó hacer algo diferente: que el equipo fuera un todo, el conjunto se beneficiaba con el talento de algunos y los errores eran resueltos con el esfuerzo de todos; de tal manera que parecía una máquina bien aceitada, con los engranes sincronizados, cumpliendo una tarea específica.
 
"El futbol total" no fue un mote exagerado. Todos atacaban y todos defendían, las jugadores eran plurifuncionales, no había pausas y nadie se quedaba parado, hacerlo, provocaría el colapso de la maquinaria. Los pases eran perfectos y el control del balón innigualable, todo a gran velocidad.
 
Como todo en la vida, Holanda tenía un cerebro llamado Johan Cruyff, que marcaba la diferencia, era la pieza que cohesionaba, construía y comandaba el futbol de la selección...pero era uno más del equipo.
 
La final soñada: Alemania Federal vs Holanda
 
Brasil, con el retiro de la mayoría de sus figuras, no pudo quedarse con el primer lugar del Grupo A, y cedió la posibilidad de jugar la final a los holandeses; mientras que Polonia no pudo seguir con la marcha perfecta de la primera fase y Alemania Federal aprovechó el descuido para competir por "su" torneo.
 
El 7 de julio de 1974 la afición estaba dividida: apoyaban a los teutones por su calidad de anfitriones, además de disciplinados y enjundiosos. Tenían en Franz Beckenbauer (El Kaiser) el alma y pundonor de todo el equipo y un país.
 
Los que votaban por los tulipanes alegaban su "futbol total" y la magia de Cruyff. En fin, el partido final había llegado y sólo era cuestión de esperar. El Estadio Olímpico de Munich fue la sede, con una sistencia de más de 75 mil aficionados.
 
A los dos minutos, "La Naranja Mecánica" se iba arriba en el marcador por un tiro penal cobrado por Johan Neeskens. La gracia y viveza de los holadeses se imponía a la entereza germana. Fue en este momento que se supo de la mentalidad alemana.
 
Comandado desde la defensa por El Kaiser, Paul Breitner empató el partido en jugada similar a como los holandeses se había ido al frente, por la vía del penal que anotó al minuto 35.
 
Con el juego empatado, las llegadas de los visitantes se hacían más constantes, pero cuando se esperaba cayera el tanto de Holanda, Gerd Müller "El Bombardero" se coló entre los defensores naranjas y disparo raso para aventajar en el marcador 2-1, al minuto 43, que a la postre sería el definitivo.
 
Para el segundo tiempo, los dirigidos por Rinus Michels salieron como locomotora sin mecate, el juego más vistozo que se recuerde, a la par de la sincronía defensiva de los alemanes. Una oda de ataque y defensa, el baile del futbol, se pudo disfrutar en el estadio. Al final, los holandeses no pudieron remontar y nuevamente, como en 1954, en Suiza, Alemania ganaba gracias a su disciplina y temple de hierro.
 
Anécdotas
 
Se elabora la nueva Copa del Mundo de la FIFA, la cual no llevaría el nombre de nadie y sí la referencia al máximo organismo del futbol. La nueva joya fue obra del italiano Silvio Gazzaniga, quien la modeló en oro de 18 kilates, con una base de malaquita y un peso de casi cinco kilos.
 
Como en 1970, la mascota de Alemania 1974 fue un humano, bueno, dos. "Tip y Tap", dos niños abrazados, uno moreno y bajito, y el otro, rubio y alto. Ambos pequeños hacían referencia a la división alemana producto de la Segunda Guerra Mundial.
 
Gerd Müller sumó 14 goles en dos Copas del Mundo diferentes (México '70 y Alemania '74), imponiendo un récord.
 
El haitiano Ernest Jean Joseph fue el primer caso de dóping en la historia de los mundiales, al detectarse que había consumido efedrina. Ante la falta de legislación contra esta situación, la FIFA decidió expulsarlo del torneo, mientras el gobierno caribeño lo castigó físicamente y recluyó en prisión.