Tras doce años sin celebrarse la Copa del Mundo a causa de la Segunda Guerra Mundial y el periodo post conflicto, el torneo regresó a través de Brasil, nación que se ganó la confianza de la FIFA para organizar el evento.
 
Marcaba el regreso a continente americano, después que las dos últimas ediciones se jugaron en Europa. Por fin, y después de tanta renuencia, Inglaterra participaba por primera vez en la justa mundialista, de la cual se había alejado por prejuicios y egolatría, pues como normador del balompié pensó era el único capacitado para organizar el torneo.
 
Argentina, Escocia, Checoslovaquia, Portugal y Turquía declinaron participar. Mientras tanto, Francia sería invitada de honor luego de la salida de los turcos...pero enojados por las sedes donde jugarían, también se despidieron.

Alemania estaba excluida de la FIFA por motivos de guerra; Austria no quiso jugar con un cuadro joven, y Hungría y Rusia se quedaron resguardando el "Telón de Acero". Caso aparte fue el combinado de la India, que se bajo del barco porque el organismo rector del futbol no dejó que sus futbolistas jugaran descalzos.

Todo listo para hacer un carnaval

 
De esta manera, la sedes, los traslados, el clima y la ausencia de potencias europeas dejaron a Brasil como el favorito para llevarse la corona. Aún más: para celebrar, se habían mandado a construir un inmueble monumental que se llamaría Maracaná, con un cupo para más de 200 mil aficionados.
 
Sólo trece selecciones participaron en 1950. De todas, Uruguay, primer ganador de la copa, e Italia, bicampeona del mundo, podrían hacer frente al cuadro local.
 
El trofeo de la "Diosa alada" fue bautizado como "Copa Jules Rimet", en honor al dirigente que había dado los primeros pasos para la consolidación del Mundial y quien luchó para que la efervescencia por el futbol no muriera durante la Gran Conflagración, época en la que el galardón fue escondido en una caja de zapatos para no ser tomada por el ejército de ocupación.
 
México volvía a abrir un mundial, aunque los brasileños barrerían a los nacionales con marcador de 4-0. Uruguay, España y Suecia, junto al anfitrión lograron su boleto a la fase semifinal, que se jugaría en un extraño método de grupo.
 
El que hiciera más puntos se coronaría campeón del mundo. Brasil superó por goleadas a Suecia (7-1) y a España (6-1); mientras que los charrúas empataron con los ibéricos (2-2) y le ganaron a los suecos de forma apretada (3-2). Con los resultados, la Verdeamarelha sumaba cuatro puntos, y La Celeste, tres.
 
La copa no podía estar más cantada para los locales, pues sólo necesitaban un empate para consagrarse.

El campeonato más fácil de todos


El 16 de julio de 1950 no se hablaba nada más que del triunfo de la "Canarinha". Los aficionados convencidos que su selección se llevaría la Jules Rimet abarrotaron el inacabado y monumental Maracaná. Todo Brasil vibraba...nunca una victoria fue tan alardeada.
 
Casi iniciando la segunda parte, Friaca marcaba el gol para Brasil, pero Juan Schiaffino empataría el juego a los 66 minutos. No había problema, todo era cosa de aguantar el marcador para la primera estrella en la playera.
 
A once minutos del final, Alcides Ghiggia disparaba un dardo envenenado que cruzó la línea de gol. Nadie lo podía creer, Uruguay estaba derrumbando desde sus cimientos el Maracaná y el alma de toda una nación. Las lágrimas empezaron a brotar tanto de los ojos de brasileños como de uruguayos, cada quien con su pena, cada quien con su alegria.
 
Dos a uno fue el marcador final. Uruguay ganaba su segundo mundial, y el mismo señor Rimet tuvo que hacer entrega del trofeo pues las autoridades brasileñas abandonaron el estadio ante el dolor por la derrota.
 
"El Maracanazo" fue la afrenta más grande que se haya hecho a un equipo, fue una derrota al espíritu nacional.
 
Anécdotas
 
Según la página Todos los Mundiales, después de la derrota de Brasil a manos de Uruguay, el periodista Mario Filho escribió en su columna: "La ciudad cerró sus ventanas, se sumergió en el luto. Era como si cada brasileño hubiera perdido al ser más querido. Peor que eso, como si cada brasileño hubiera perdido el honor y la dignidad. Por eso, muchos juraron aquel 16 de julio no volver nunca más a un estadio de fútbol”.

En 1949 el equipo completo del Torino perecía en un accidente aéreo. La selección azzurra, temerosa y sensible del hecho, prefirió viajar a Sudamérica en barco.

Los entrenamientos se llevaban a cabo en la cubierta del trasatlántico y los balones que llevaban terminaron muy pronto en el mar. Con poco entrenamiento, Italia no pasó de la primera fase.