Por primera vez en la historia, la Copa del Mundo era organizada por dos países en conjunto. La FIFA después de mucho meditar decidió que Corea y Japón celebrarán los 64 partidos de la competencia.
Además, tenía otro ingrediente: era el primer Mundial que se celebraba en Asia, pues en las 16 ediciones pasadas sólo Europa y América habían tenido el honor de albergar la justa futbolística.
Senegal, Ecuador, Eslovenia y China aparecían por primera vez en el firmamento balompédico, pero sólo la escuadra africana sacaría el honor por los benjamines del torneo.
Los países organizadores decidieron que la apertura se efectuara en Seúl, Corea del Sur, y la final en Yokohama, Japón. Un total de 18 estadios fueron edificados para albergar los cotejos mundialistas.
Argentina y Francia, un fiasco; Senegal y Turquía, revelación
Francia tendría la peor participación en toda la historia mundialista para un campeón en funciones, pues no pasó de la primera ronda y ganó sólo un punto de nueve que disputó; además, no anotó goles y recibió tres.
Argentina, con un equipo de ensueño comandado por Diego Simeone, Gabriel Batistuta, Javier Zanetti, entre otro, sólo pudo derrotar a Nigeria, pero su derrota ante Inglaterra y el empate ante Suecia, dio la más trágica de las despedidas.
Brasil, con sus nueve puntos engañosos, caminó en primer lugar de su Grupo, pero batalló de más contra Turquía, cuadro que le salió respondón, pero n tuvo problemas con vencer a China y superar a Costa Rica.
Senegal dio la primera sorpresa del evento al vencer 0-1 a Francia. Esa victoria y los dos empates ante Dinamarca y Uruguay lo clasificaron a la segunda ronda del mundial.
Los turcos llegaron al evento como el equipo gitano o el caballo negro. Sus jugadores, casi todos caseros, llegaron con ánimos de demostrar su buen toque de balón y antes que sentirse intimidados por selecciones como la de Brasil, a la cual se enfrentaron en el primer partido, por momentos les dieron un baile.
Habrá que incluir a México como revelación, pues superó a Croacia por la mínima diferencia, a Ecuador, 2-1; y finalmente en un partido memorable ante Italia, los aztecas tuvieron sobre las cuerdas a los tanos, que en los últimos minutos lograron empatar el encuentro 1-1, que a nuestro país le supo a derrota.
Jared Borgetti marcaría el gol más bello de su carrera con la cabeza, y tal vez de los mejores del Mundial, pues el balón le llegó de frente por el costado derecho, giró toda la testa y clavó el balón al poste izquierdo de Gianluigi Buffon.
La derrota más dolorosa en la historia del futbol mexicano
México había demostrado un nivel de juego estupendo en la primera fase del Mundial, contrario a la imagen que presentó durante las eliminatorias de la Concacaf en las que por poco y quedaba fuera.
En el cruce de octavos de final se puso a Estados Unidos en el camino del Tricolor. De inmediato, todas las apuestas favorecieron al cuadro mexicano, pues los estadounidenses apenas había quedado en segundo de su sector.
La tarde del 17 de junio de 2002 en Jeonju, Corea del Sur, fue la más triste en el imaginario colectivo nacional. México salió al campo soberbio, sintiendo en sus pies el pase al tan anhelado quinto partido. El país se desvelaba sólo para confirmar el pase a cuartos de final, como lo hiciera aquella selección en 1986.
Pero a los ocho minutos Brian McBride empezaba a escribir el cuento de terror. Aguirre hizo un cambio incomprensible: sacó al mejor lateral mexicano y metió a Luis Hernández, cuyos mejores años habían pasado.
México y Estados Unidos se enfrascaron en un pleito callejero, las amonestaciones salieron a granel y las faltas detenían el partido a cada momento, beneficiando al conjunto de las Barras y las Estrellas. En la desesperación, el Tri se fue al ataque, Landon Donovan aprovechó un contragolpe y marcó el segundo.
Ya con el juego consumado, Rafael Márquez se volvió loco, golpeó a un contrincante y fue expulsado. México, en el partido más fácil y deseado perdió ante su archirival. Al día siguiente, los aficionados mexicanos se volvieron mudos, el orgullo había sido mancillado.
Una ayudita a Corea del Sur
Corea del Sur llegó como víctima a octavos de final, pues enfrentaba a la subcampeona del mundo, Italia. El árbitro Byron Moreno, de Ecuador, anuló cinco goles a los trasalpinos, y expulsó a Francesco Totti por supuestamente fingir una falta, al final, y cuando ya el partido parecía irse a la prórroga Ahn Jung Hwan dio el boleto a su combinado.
Brasil, poco a poco levanta en el torneo
En las semifinales, Alemania se tuvo que medir a Corea del Sur. Con la referencia de lo ocurrido entre sudcoreanos contra italianos y españoles, en los que se hablaba de complot a favor de la selección anfitriona, los germanos tenía que ganar sin dudas y evitar errores que pusieran en peligro su pase a la final. Apenas ganó 1-0, suficiente para estar una vez más en el definitivo.
Brasil, que había dejado muchas dudas en las eliminatorias sudamericanas, por el juego parco de Luiz Felipe Scolari "Felipao", se encontró poco a poco durante el mundial y de nueva cuenta se tenía que enfrentar a los turcos, que durante la fase de Grupos había puesto en predicamentos a la defensa carioca. Ronaldo dio el boleto a la final a los 49 minutos.
Brasil, Pentacampeón
El 30 de junio de 2002 el estadio de Yokohama lució repleto para marcar una página en la historia de la Copa del Mundo: Brasil podría convertirse en pentacampeón del mundo, o Alemania empatar a la Verdeamarelha con cuatro títulos.
Durante el primer tiempo, el partido se centró en el medio campo y la genialidad no apareció. Ronaldo, que en 1998 había tenido un torneo para el olvido, decidió que en 2002 cumpliría con una de sus mejores actuaciones.
Y así lo hizo: a los minutos 67 y al 79 de la parte complementaria, el Nueve más seguido en Brasil, después de Pelé, daba el triunfo a su selección. La samba apareció al final, mientras en el medio campo, Lucio, Edmilson, Marcos y Kaká se arrodillaban a rezar por la quinta estrella.
Anécdotas
Ronaldo anotó ocho goles para llevarse la Bota de Oro. En el ciclo siguiente se convertiría en el máximo goleador de los mundiales.
Las mascotas de Corea-Japón 2002 llevaron el nombre de Spheriks: un entrenador llamado Ato, y dos futbolistas, Kaz y Nik. Fueron inspirados, como debía ser, en los comics.
La FIFA pidió a los organizadores coreanos sacaran del menú el famoso platillo hecho con carne de perro, todo con el fin de evitar "el qué dirán".
Tal vez sería exagerar que fue el Mundial con los peores cortes de cabello, pero eso aplica para el look de Jared Borgetti, que pareciá haber ido a una escuela de peluqueros, y el horrendo atuendo de Ronaldo, quien se dejó un mechón de cabello al frente de la testa.
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Publicado 16:03 h. 13-04-2010
Corea-Japón 2002: Llegó el Penta

Corea-Japón 2002 Foto: FIFA
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