Julio César, el brasileño considerado el mejor portero del mundo, no pudo contener la emoción y se echó a llorar en los brazos de su madre cuando volvió a su país tras la eliminación de su equipo del Mundial de Sudáfrica.

El portero comerió un error garrafal al salir a pelear por un balón aéreo y se lo ganaron. El partido terminó 2-1 a favor de Holanda y su equipo, uno de los favoritos para ganar la contienda, fue eliminado en cuartos de final.

Antes, las lágrimas del delantero argentino, Lionel Messi, le dieron la vuelta al mundo cuando su equipo fue eliminado por Alemania 4 por 0.