En plena efervescencia futbolística, las distintas aficiones, hinchadas o torcidas, marcan su territorio, no dejan que nadie mancille sus colores e identidad, su bandera y sus cánticos, su país y su pasión.
Y Mandela Square es el sitio ideal donde se escenifican todas esas polendas. La hinchada argentina arrecia con los cánticos, los corea con fulgor, con orgullo y le embarran la superioridad numérica a los brasileños.
La torcida carioca trata de reaccionar como puede, a través de ingeniosas frases contra Maradona.
Pero a final de cuentas son rebasados y solicitan el apoyo de la afición mexicana. Entonces los aztecas entonan el clásico grito que realizan cuando los arqueros rivales hacen un despeje de meta.
























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