El campeón del Mundial de 2006  sin conocer la victoria y con la imagen de impotencia y desesperación que mostró en su último partido, cuando intentó remontar, atropelladamente y a base de corazón a la debutante Eslovaquia.

Con el marcador adverso con el que convivió durante todo el partido, los italianos se despidieron del Mundial de Sudáfrica 2010 en la primera fase.