¿Se imagina encontrar tortillas de maíz en una cultura tan alejada y diferente de la mexicana como es la sudafricana? Pues en Midrand, al norte de Johannesburgo, la familia Agraz lo pensó desde hace 13 años, comenzó de la nada y hoy hace tortillas, totopos y tostadas, en su propia empresa a la que llamaron "Aztec".

Gabriela y Héctor llegaron en 1996 a Sudáfrica y la vida les cambió drásticamente. Muchos pensaron que estaban locos, pero el tiempo les dio la razón.

Incluso, durante la participación de la Selección Mexicana en el Mundial, abastecieron de tortillas a toda la delegación.

Y es que el Mundial fue una gran oportunidad para que Sudáfrica y México se conocieran mutuamente. Aunque le faltó mejor suerte al Tricolor.

Los Agraz ahora tienen dos hijos de 19 y 16 años, se han insertado en la comunidad sudafricana y demostraron que los mexicanos son capaces de triunfar en territorio desconocido, muy a pesar de cualquier sacrificio.