La posición de "10" en el futbol actual ha desaparecido: ese hombre talentoso, de buen toque de balón y gran visión de campo, que sólo se ubicaba por delante de los contenciones para mandar balones y hacer jugadas de fantasía ya no existe.
Bueno, sí debe tener todas esas cualidades, pero además cumplir con un esfuerzo físico determinante, hacer un recorrido para delante y para atrás, tomar una marca y ser rápido en los ataques.
Aunque en un principio el talento se medía portando la playera "10", que hicieron mítica jugadores como Pelé o Maradona, hoy es necesario que ese "jugador extraordinario" tenga un equipo que lo respalde para poder brillar en cualquier torneo.
Messi, con Argentina, quedó a deber en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. A pesar del juego vistoso del pampero en su club Barcelona, no destelló en la justa mundialista, tal vez porque la individualidad nunca pudo superar al colectivo.
O el caso del brasileño Kaká, que a pesar de un extraordinario control del balón, empuje y disparo, no evitó la debacle del Scratch du Oro, y tuvo que regresar a casa en Cuartos de final.
Diego Forlán cargó con el equipo. Sus goles pusieron a La Celeste en la Semifinal, pero cayeron en un partido de garra ante Holanda, 3-2, dónde anotó el primer tanto para los charrúas.
En fin, hoy el "10" no es un jugador extraterrestre; necesita de un equipo para jugar y compañeros que lo respalden. Por mucha "fantasía" que tengan en los botines, nada supera la lucha de 11 futbolistas bien entonados.



























