México no había sido elegido para organizar la décimo tercera edición de la Copa del Mundo. En 1974 el congreso de la FIFA decidió que Colombia tendría el honor, pero en 1983 el país cafetalero declinó la invitación por falta de recursos.
Nuestro país, que había entregado buenos resultados en 1970 pidió la oportunidad de ser una vez más anfitrión de la justa y el organismo rector del futbol decidió que era una buena plaza. Así, México se convirtió en el primer país en organizar en dos ocasiones el torneo del orbe.
Con apenas tres años para administrar el evento, las autoridades mexicanas se embarcaron a toda marcha en los preparativos para volver a sorprender al mundo. Pero en 1985, un temblor en la Ciudad de México puso en peligro la festividad del futbol. Gracias al esfuerzo social, y la buena construcción de los estadios el evento siguió adelante.
Inicia el torneo en suelo mexicano
Como en el torneo anterior, 24 naciones obtuvieron su boleto para disputar el Mundial. Nuevamente hubo cambios en la segunda fase, pues ahora la eliminación sería directa para llegar a las semifinales.
Canadá, Dinamarca e Irak debutaron en México como aspiantes a llevarse el título de campeones del mundo. Las selecciones más fuertes de esta edición eran la vigente campeona Italia, Alemania, Argentina, Brasil y Francia, que se convirtió en el conjunto más elegante y creativo de la Copa, como alguna vez lo fue Holanda.
De los seis grupos en los que se divieron las 24 escuadras, pasaron tres de cada sector a octavos de final, quedando eliminados ocho. Tal vez la única sorpresa fue la eliminación de Portugal.
México por fin tenía un Mundial interesante: quedó primero de su grupo al ganarle a Bélgica (1-2) e Irak (0-1), y empatar a un tanto con Paraguay. Pero además superó la fase de octavos al derrotar a Bulgaria (2-0), con un gol monumental de Manuel Negrete, que desde en el filo del área grande hizo un remate de media tijera.
Fue la última vez que el Tricolor alcanzó el famoso "quinto partido", que hoy tiene en vilo a jugadores y técnicos que son seleccionados para representar al país. El sueño se esfumó en cuartos de final, pues Alemania venció a México en penales (4-1).
En esa fase, Brasil no pudo liquidar la serie, pues la selección gala comandada como cuatro años antes por Michel Platini, Alain Giresse, Jean Tigana y Luis Fernández, practicamente desapareció la magia de los cariocas al empatar en el tiempo regular 1-1. Ya en los penales y con el apoyo dividido en la tribuna, los franceses derrotaron a un amplio favorito.
Argentina superó 2-1 a Inglaterra, y así se vengaba de la afrenta de 1966 cuando los ingleses eliminaron a los pamperos en cuartos de final. España empató con Bélgica 1-1 en 90 minutos, pero los belgas avanzaron en tanda de penales.
La mano de Dios en el Azteca
En la etapa de cuartos de final se dio la consagración de uno de los más grandes jugadores que ha dado el futbol al mundo: Diego Armando Maradona. Durante el partido entre argentino e ingleses en el Estadio Azteca, el "Pelusa" hizo dos de los goles más recordados en la historia del Mundial.
Durante el primer tiempo los equipos no se hicieron daño. Pero en el segundo, el calor hizo mella en el cuadro europeo, que disminuido por el clima y el talento de los sudamericanos empezaron a cavar su tumba en tierra azteca.
Maradona se echó al hombro al equipo, y en una de esas jugadas en un balón rebotado por un defensor inglés, Diego se levantó y remató la pelota un poco con "la cabeza y un poco con la mano de Dios". El tanto abrió el marcador.
Tres minutos después, el "Diez" argentino tomó la pelota detrás del medio campo, eludió a medio conjunto inglés, con dribles y velocidad endemoniada desparramó a jugadores rivales hasta que hizo el último recorte al portero inglés Peter Shilton, y ya casi sin ángulo y cayéndose disparó a portería para marcar el 2-0 y el "Gol del Siglo".
Gary Lineker hizo el de la honra para Inglaterra, al minuto 80, pero ya el futbol había hecho su parte, depués de la joya de Diego, ningún gol valía la pena.
La final: Diego se consagra el "Dios" del futbol
Alemania había ganado sin dificultades a Francia (0-2) para acceder a la final. Argentina había hecho lo propio contra Bélgica (2-0), y el partido definitivo se definiría en la cancha del emblemático Estadio Azteca a las 12:00 horas.
Con un sol que caía a plomo, los jugadores trataron de conservar un ritmo con el cual no gastaran tantas energías, pero fue José Brown quien abriría el marcador a favor de los sudamericanos. Jorge Valdano pondría el 2-0 a los 55 minutos.
Ya con una ventaja importante, los pamperos empezaron a bajar el ritmo, mientras que los incansables alemanes pusieron "carbón" a la maquinaria y con ímpetu y disciplina lograron empatar el partido, gracias a los tantos de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Voeller.
Sin embargo, casi al final del partido, en un rebote que no pudo mantener el medio campo germano, Maradona dirige un pase filtrado a Jorge Burruchaga, quien a toda velocidad enfrentó al meta Harald Schumacher, punteó el balón a la salida y marcó el tanto de la victoria a siete minutos del final.
Ya con el tiempo encima, el clima inclemente y una selección argentina con clase y explosiva en el contraataque, Alemania cedió la oportunidad de convertirse en tricampeones del mundo.
Por su parte, Argentina se consagraba como el mejor jugador del torneo, no sólo por sus cinco goles en el torneo, o su tanto de antología, sino porque llevó las riendas de un equipo y demostró que un solo hombre puede cambiar la historia.
El Azteca se convirtió en Tierra Santa, pues los dos más grandes estrellas del balompié en la historia de los Mundiales se coronaron en su cancha: Pelé (1970) y Maradona (1986). De paso, los pamperos obtuvieron el bicampeonato del mundo.
Anécdotas
Durante el mundial, la afició mexicana sorprendió al mundo con una vistoza recreación llamada "Ola". Fue una expresión originada en las tribunas en las que los asistentes sentados, se paran con los brazos en alto y se sientan casi de inmediato.
De forma sincronizada, el aficionado ubicado a un costado hace el mismo movimiento que entre los miles de asistentes semejan una marejada humana.
La mascota elegida para esta décimo tercera edíción de la Copa del Mundo fue un "chile bigotón", con sombrero de ala ancha y con el uniforme mexicano, su nombre: Pique.
Una mujer de exuberancia total se convirtió en la aficionada predilecta durante la justa mexicana. Su nombre Mar Castro, pero fue conocida como la chica "Chiquitibum", quien cantaba, bailaba y se contoneaba para levantar el ánimo de los seguidores del futbol.
Luego de una serie de protestas de los jugadores contra el horario de los partidos con pleno sol cayendo a plomo, el titular de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, prácticamente los trató como ganado.
“Los jugadores deben ocuparse de lo que saben hacer: jugar al fútbol. La organización del torneo es cuestión exclusiva de los dirigentes, que jueguen y se callen la boca ”, espetó el líder y negociante del futbol mundial.


















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