Aunque en general Guillermo Ochoa no tuvo demasiada exigencia, le tocó equivocarse en uno de los momentos menos oportunos para su causa por el escenario y por las circunstancias que planteó el hecho de que Oswaldo Sánchez, el arquero del equipo de casa, ha sido relegado del Tri de Aguirre.

Dio el empate 1-1 a los norcoreanos, que hasta ese momento no había sido peligroso frente al arco que defendía. Ya después Javier Hernández solucionó el problema y puso cartones definitivos de 2-1 a favor del Tri.

Pero sí, Memo se comió feo un gol, uno de esos errores que es rarísimo verle al americanista, una pifia circunstancial, que no denota baja de juego ni ninguna otra cuestión trascendental, simplemente un error.

Minutos después, Ochoa tuvo una gran atajada, justo para recordarle a él y a todos que sigue siendo el más fuerte candidato para custodiar el arco mexicano en el Mundial.

Ya el técnico Javier Aguirre le dio su apoyo y tiene el paso firme para ser el portero titular de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010.