Lo que todo el mundo sabe de Sudáfrica es que es la sede de la Copa del Mundo. Lo que pocos saben es que es un país con el que se puede hacer negocios, que tiene una rica y variada tradición cultural y posee deliciosos secretos.
“No se sabe mucho sobre Sudáfrica ni del continente africano” dice el embajador sudafricano en México, Mphakama Mbete (se pronuncia Mf-ca-ma Mbet), quien no sólo trata de proyectar la imagen de su nación, sino del continente, que tiene más de 900 millones de personas en 53 países.
El país austral (más al sur del continente) no sólo tiene riquezas naturales y una gran diversidad cultural, Sudáfrica ofrece mucho más: desde una tradición vinícola de más de 300 años donde destacan vinos tintos, rojos y blancos, hasta su licor de amarula, hecho a partir del fruto de un árbol llamado Marula que sólo crece en las sabanas y cuyo sabor cautiva a los elefantes.
La publicidad estereotipa
La publicidad en torno a la Copa del Mundo es bien recibida, considera el embajador, pero muy limitada, pues no captura la esencia de Sudáfrica. Mbete considera que existe una cierta tendencia tanto en los comerciales, como en la información que recibe la sociedad mexicana, que muestra estereotipos.
“Somos un país con una infraestructura muy moderna, en el sentido más amplio de la palabra. La industria de la construcción está altamente desarrollada y la labor que se ha hecho alrededor de la Copa del Mundo ha sido muy grande: construcción de aeropuertos, ampliación de carreteras en general, entre otras” detalla.
No obstante, cifras de organismos internacionales señalan que Sudáfrica tiene un índice de pobreza del 23.5 por ciento, contra un 10 por ciento de México, y la tasa de analfabetismo es del 13 por ciento entre hombres y 14.3 por ciento entre mujeres, mientras que en nuestro país es de 6 y 9.5 por ciento respectivamente.
Autos, maquinaria y hasta cartón
México es el tercer socio comercial de Sudáfrica en América Latina, después de Brasil y Argentina. Pese a ello, Mbete considera que las relaciones de comercio entre ambas naciones deben desarrollarse más.
Desde el país africano se exportan no sólo materias primas como hierro, acero, aluminio y cereales. Además, se traen a México productos manufacturados como vehículos y autopartes, así como maquinaria y artículos de piel. Pero en realidad hay una gran variedad: desde papel, cartón y vidrio hasta maquinaria eléctrica y tractores.
Sudáfrica en México
Si bien la embajada no cuenta con un registro de sus connacionales en México, considera que la cifra podría variar entre 80 y 90 radicados en el país. Tienen conocimiento de 52 sudafricanos, quienes se han registrado en la embajada, entre los que se cuentan empresarios, artistas y profesores. Como no es obligatorio, muchos de ellos no se registran hasta que tienen problemas, pierden su pasaporte y llegan a la embajada, explica Mbete.
Para difundir la presencia de su país, en México, la Embajada participa en diversas actividades, organiza evento para mostrar lo que el país ofrece.
Incluso, coordinan esfuerzos con la Secretaría de Relaciones Exteriores para organizar año tras año la
“Semana de África” donde se enfocan en promover el continente africano “como un todo”.
Hermanados por el amor a la fiesta
Sí, hay mucho en común, dice el embajador respecto de las similitudes entre el pueblo sudafricano y el mexicano.
Mbete considera que los mexicanos somos sencillos y amistosos, muy extrovertidos, a los que nos gusta interactuar con personas de otras culturas.
Pese a los 15 mil kilómetros que separan a ambas naciones, dice que los dos pueblos gustan de “disfrutar del entretenimiento, recibir amigos, visitas y estar de fiesta”.
Además, opina que al igual que a los sudafricanos, a los mexicanos nos gusta la música. Y no sólo eso, sino expresar sentimientos a través de ella y esos ritmos, traducirlos en danza.
El pueblo Ndebele y el rosa mexicano
Pese a tener tres años como embajador en México, a Mbete le siguen llamando la atención los colores vistoso de los mexicanos y las formas en que los combinamos. Y recuerda al pueblo Ndebele, en Sudáfrica, quienes combinan los colores con formas geométricas muy particulares.
“Yo diría que nuestros pueblos disfrutan de hacer combinaciones de variedades de colores para mostrar su percepción de las cosas. No sólo con uno o dos aspectos, sino tener una gran variedad de aspectos con los cuales mostrar nuestras culturas.”
Más allá de las diferencias
Pese a tener algunos aspectos en común y otros que nos separan, insta el embajador a recordar que somos parte de una humanidad común.
“Los ancestros, y los ancestros de los ancestros, provienen de África, el origen de la humanidad. Los abuelos de los seres humanos de todas partes del mundo, salieron del continente africano. Y la copa del mundo, ha regresado a su casa original: África.”
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Publicado 20:56 h. 18-06-2010

Foto: Alberto Ávila / Publimetro
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