La industria tecnológica está prestando una atención creciente al público menudo como posible consumidor de sus productos educativos y culturales.

Tras conseguir que ocho de cada diez adolescentes dediquen buena parte de su tiempo a la telefonía móvil, las redes sociales, etc., el sector pretende fijarse ahora en sus hermanos pequeños, porque se ha percatado de que a ellos también les gustan las tablets y otros dispositivos similares.

Esta la intención que han manifestado tanto las divisiones infantiles de editoriales tradicionales como Random House o HarperCollins, como compañías especializadas, por ejemplo Ruckus Media o Apple, explica el diario La Vanguardia, de España.

Así, Apple está añadiendo títulos ilustrados a su tienda de libros –iBookstore–, cuentos dinámicos que combinan lo lúdico con lo instructivo y que introducen a los más pequeños en un universo que, a menudo, apasiona al resto de los miembros de la familia.

Considerando que los usuarios directos de estos artículos no tienen edad de hacer compras, las empresas se benefician del interés y la curiosidad que sienten sus padres –ellos sí tienen dinero para gastar– por todo lo tecnológico. De este modo los niños adoptan las tabletas y smartphones (teléfonos inteligentes) con pantallas táctiles con una gran naturalidad.

Según la consultora Nielsen, en mercados como el norteamericano, el japonés y el europeo, el iPad encabeza las preferencias de los menores de 6 a 12 años como posibles regalos.

Los impulsores de Isabella Products' Fable confían en que marcará un hito el lanzamiento comercial de su tableta de siete pulgadas, diseñada para la lectura, el dibujo, las fotografías y los juegos, con material instalado de la prestigiosa editorial Houghton Mifflin Harcourt, centrada en los libros de texto, la divulgación, las guías y las enciclopedias.