Hace un año y medio, Isak Anklew, un estudiante universitario sueco de 23 años, se compró un teléfono inteligente nuevo. Quería probar las funciones de video, hizo un clip de su amigo Niclas Lundberg pretendiendo cocinar y luego lo subió a YouTube. Hoy, su canal Regular Ordinary Swedish Mealtime es uno de los shows de comida más populares en Suecia. Su mejor clip ha sido visto más de cuatro millones de veces.

Hoy, YouTube ya no es más un portal donde se suben videos familiares. Es también un sitio con fines de lucro donde los jóvenes (y no tan jóvenes) saltan a la fama.

“Queremos que la gente tome a YouTube como una carrera”, explica Sara Mor­mino, jefa de asociaciones de YouTube.

El equipo de Mormino selecciona a los socios de YouTube, usuarios como Re-gular Ordinary Swedish Mealtime, y vende anuncios en su nombre. Los ingresos se dividen entre YouTube y el socio; Mormino se limitó a decir que el artista se queda con la mayor parte. YouTube tiene ahora más de 30 mil socios en 14 países; recientemente lanzó el programa en Rusia y la República Checa.

A pesar de la recesión, el programa de socios de YouTube duplicó sus ingresos en 2011, comparado con 2010. YouTube, ahora parte de Google, planea manteniendo su expansión, añadiendo más países al programa de socios este año.