¿Realmente nos interesan los eventos culturales? Tener y experimentar la cultura, es decir, los rasgos distintivos, espirituales, materiales y afectivos que caracterizan una sociedad (Cfr. UNESCO), expande nuestra vida, es conocimiento que nos hace ser más como seres humanos. 

La experiencia de las artes y las letras —sigo hablando de cultura—, de los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las creencias y tradiciones (Cfr. UNESCO), aumentan nuestra posibilidad de comprender la realidad, y con ello, de comprender al otro que puede pensar distinto a mí. 

La cultura también desarrolla capacidades de discernimiento, aumenta la agudeza intelectual y, por esto y más, considero que la adquisición de cultura contribuye con nuestra felicidad. 

De acuerdo con el Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (MODECULT), el 64% de la población encuestada declaró que asistió a algún evento cultural en los últimos 12 meses. Los eventos culturales que se consideraron para esta encuesta fueron proyecciones de películas o asistencia a cines, conciertos o presentaciones de música en vivo, exposiciones, obras de teatro y espectáculos de danza.

El cine y los conciertos son los eventos a los que más mexicanos asisten. No obstante, no sólo son los eventos a los que más mexicanos van. También la frecuencia con la que se acude a ellos es mayor: casi el 60% de quienes van a cine, fueron 4 o más veces en el último año. Y en los conciertos, más de la mitad de los fans de estas actividades declaró haber asistido a dos o más en el último año.  

Otros de los resultados del MODECULT llamará la atención no sólo a los interesados en la cultura sino a comunicólogos, mercadólogos y publicistas: ¿cómo nos enteramos de los eventos culturales de los que hemos hablado? 

La televisión es el medio de comunicación por el que más personas declaran haberse enterado de los eventos culturales —salvo en el caso de los conciertos donde prácticamente está empatado con la radio. También llama la atención el crecimiento y la penetración alcanzada por las redes sociales, las cuales ocupan en general el segundo lugar. 

Un último dato que ya sospechamos y que también confirma esta encuesta. Los estímulos en la infancia son muy importantes para que los adultos asistan o no a eventos culturales. De quienes sí asisten, la mayoría informa haber tenido estímulos en su niñez —tanto de la escuela como de la casa— para interesarse por la cultura. Y de los que no asisten, también la mayoría dice no haber tenido influencias en esta materia en su infancia. Está clara la receta, ¿no le parece?