Basta disfrutar el tercer gol con el que el Barcelona le pone un baile humillador al, hasta ayer orgulloso, Santos de Brasil –campeón de la Libertadores– para convencer hasta a los más escépticos que el equipo de Pep camina más allá de la nubes y es que…
24 toques y un gol
La jugada es un poema, el Barça recorre casi todos los centímetros cuadrados de la cancha en 24 toques de primera intención y el Santos, ex de Pelé y vestidos de blanco como el Real Madrid, lo único que acierta es a perseguir el balón como borreguitos. La pelota viajó en posesión del Barcelona desde el área rival hasta Víctor Valdés dándole la vuelta y de regreso. ¡SÍ, 24 TOQUES! Y por ahí del toque 22 ya que habían dormido a todos los Santos, incluido el desapercibido Neymar con todo y su peinado espantoso, viene el latigazo: el taquito de Messi, el balón a línea de fondo, el rechace del portero, la llegada de Cesc Fabregas y ¡pum!, 3 a 0.
Y apenas eran tres…
Fue un primer tiempo de ensueño para los azulgranas del Barça, que en ese lapso tuvieron posesión de la pelota casi 80% del tiempo y el Santos, pobre Santos, solamente les quedaba aplaudir.
Hace una semana, lo mismo al Real…
En apenas una semana el Barcelona de Pep Guardiola no sólo calló bocas sino que volvió a demostrar, con la humildad que les caracteriza, que ellos juegan en una liga por separado. Al Real Madrid le pusieron un baile con marcador de 3 a 1 con todo y la soberbia de Cristiano Ronaldo y compañía, para una semana después conquistar el título del Mundial de Clubes humillando por 4 a 0 al Santos de Neymar.
¿Y qué sigue?
La verdad, para nosotros disfrutar y aprovechar el tiempo que dure este equipo se ensueño, en donde a mí lo que más me asombra es el hambre de seguir ganándolo todo, mis respetos por ellos y por cierto para los seguidores del Madrid ya no habrá revanchas, simplemente sigan goleando a todos… menos al Barça… Así de fácil.
EN SUS MANOS
Lo que más me llama la atención de la victoria rotunda de los Vaqueros de Dallas a los Bucaneros de Tampa Bay por 31 a 15 el sábado por la noche, es la transformación en la personalidad de Tony Romo que hoy grita a los cuatro vientos que él está haciendo su chamba y que los partidos que se han perdido, han sido por fallas de los equipos especiales o alguno de los receptores que parecen tener mantequilla en las manos en la jugada importante o la defensiva que por momentos no puede hacer su tarea para cerrar bien los partidos. Y esta actitud de Tony Romo concuerda fielmente con lo que vimos el sábado de estos Vaqueros de Dallas que en la primera mitad ya tenían una ventaja definitiva de 28 a 0, sin embargo…
Aparecieron los fantasmas
Cuando en el arranque del tercer cuarto Tony Romo es golpeado dentro de su yarda 20, lo que provoca un touchdown de Tampa y ahí inmediatamente quienes estábamos viendo el partido seguramente nos remontamos a todas esas derrotas espantosas que los Vaqueros han sufrido cuando en el último cuarto llevan ventaja y la pierden por no saber cerrar los partidos.
Así las cosas pues, parece y ojalá así sea, que estos Vaqueros van de “a de veras” y hoy el destino lo tiene en sus propias manos para irse derechito a esos playoffs tan añorados por la afición del equipo más popular de la NFL… Así de fácil.

























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