Hoy no hay tiempo ni espacio para adornar con palabras rimbombantes mis líneas. No hay lugar para mis versos detonantes de pseudoperiodismo deportivo, trovador y bohemio.
Vamos, no hay tregua para adornar de letras la molestia más trascendental de los últimos años en el futbol mexicano (no, no estoy hablando de la asamblea de los secretarios de los dueños del miércoles pasado en la FMF, eso lo atacó en el Área Chica).
Vamos directo al punto: las Chivas y los Pumas no pueden tener como respuesta que sus fracasos se deben a su apuesta por los chavos. Es una lástima escuchar eso. Simplemente sería matar la última esperanza que le queda al mexicano para salir de la pocilga.
Los jóvenes ya no podemos decir que somos el futuro, que seremos los agentes de cambio, se debe generar la nueva idea de esta generación; los jóvenes somos el cambio. Así de sencillo, si lo pasamos al tema del futbol, no podemos poner en la tabla de las razones por las que hoy el Guadalajara y la UNAM están de coleros debido a la juventud de su plantel.
Y más si ésa fue una de las razones por las que los universitarios fueron campeones hace siete meses y los tapatíos, subcampeones de Libertadores y líderes del torneo pasado. No podemos regresar el tiempo, es una obviedad que el equipo rojiblanco vive el peor torneo de su historia y que los auriazules acaban de jugar el peor partido de su pasado, pero hay muchas más razones de peso por las que están ahí.
No tiene que ver el juego o el “verdadero potencial” del Cubo, Fierro, Cortés, Orrantia, Ponce, Izazola, Cabrera o El Chatón; más bien es responsabilidad de Memo Vázquez, de Nacho Ambriz, Quirarte y, obvio, sus jerarcas tan bipolares como mezquinos. Vergara y su esposa, Mario Trejo y Mahbubb son los que deben estar en todas las razones de esa lista de las recientes crisis de sus equipos, por no saber de futbol, por no invertirle como se debe a un equipo que juega en una de las mejores 15 ligas del mundo. Los chavos no, ellos sólo siguen demostrando que en su sangre corre la nueva generación de este país que tiene sed de triunfo, ganas de trascender en una tierra de ineptos gobernantes y directivos. Es cierto que tienen malas tardes, pero responsabilizarlos de la crisis se me haría un error trascendental en nuestro futbol que si ha crecido, es por sus jóvenes. ¡Bienvenidos, bienvenidos! A la típica respuesta del patrón cuando le llegó el agua hasta el cuello.
EN EL ÁREA CHICA
Ya que estamos en los terrenos de la soberbia, me queda claro que en el futbol mexicano no tenemos dueños (o directivos, o secretarios, ya que no fueron los dueños de la mayoría de los equipos) con un verdadero don de cambio. Son felices haciendo cosas a medias, rescatando los billetes y dejando a un lado los proyectos que te lleven a los escenarios de la grandeza.
En México tenemos todo para ser una potencia en el futbol y contar cada fin de semana con una de las mejores Ligas del mundo, pero no contamos con los dirigentes correctos, arriesgados, preparados, leídos y estudiados. Tenemos a varios nuevos ricos, herederos o (…) en esas sillas.
Es una pena, la Asamblea de Dueños de la primera división del futbol mexicano, para variar, no dejó más que fotografías absurdas. ¿Y el futbol, apá, la diversión, el espectáculo?





















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