Un lugar para los días largos

Fuera de la moda y la fotografía, Karl es un apasiona­do de los muebles y los ha coleccionado por décadas. Para su oficina en el Left Bank de París, escogió una mezcla de muebles de comienzos y mitad de siglo, junto con piezas mo-dernas como el escritorio, que se ve a la derecha, y que alguna vez perteneció al famoso arquitecto francés Michel Roux Spitz, quien destelló en los años veinte.

“El edificio es de 1853/1860, pero el revesti- miento de mi oficina se hizo en los años veinte y por eso pensé que el escritorio Roux Spitz era perfecto”, explica Lagerfeld. Aunque siente que no tiene suficiente tiempo para usarlo. “Con cada libro que compras, debería ser posible adquirir el tiempo para leerlo. Pero el drama es que el tiempo no se vende. Aquí en París apoyan las 35 horas semanales de trabajo. Yo apoyo el día de las 48 horas, porque en verdad me gustaría tener un poco más de tiempo”, dice. “Sólo quiero trabajar en las condiciones perfectas, vivir como lo hago y no tener que mirar mi reloj a cada rato”, añade.

Herramientas

Karl es un autoproclamado campeón de dibujo en iPad. “No es fácil, si no sabes cómo dibujar. Tienes que encontrar la técnica… Yo descubrí que al final es un poco como el grabado”, dice. Pero aun así es fiel al papel. Es raro que se le vea sin una caja de lápices de colores finamente tajados.

El botín de Karl

La oficina de Karl está acondicionada con sus miniaturas en diversas formas y tamaños incluyendo una edición limitada en un globo de nieve que creó en sociedad con Sephora.

De vuelta al pasado

“Las sillas son de José Emilio Terry, de finales de los treinta”, dice Lagerfeld. “Y el resto de los muebles son americanos de los treinta y cuarenta. El collage con las mariposas (detrás del escritorio) lo hizo el Comte Étienne de Beau- mont, en la década de los veinte”.