Una vez, durante la vida de conciertos de nunca acabar de Florence Welch, ella tuvo un after-party especialmente alocado. No puede recordar dónde ocurrió exactamente o lo que pasó durante la fiesta. “Pero recuerdo lo que ocurrió después. Perdí un diente. Bueno, me lo partí, pero no sé cómo. Accidentalmente prendí fuego al cuarto de mi hotel con una vela. Y todo lo que sé es que la cuenta del bar era más cara que la cuenta por el incendio”, dice mientras un tono de incredulidad colorea su voz. “Ésa fue la resaca más terrible que he tenido”.
Florence –parte de la banda adorada por la crítica y monstruosamente famosa, Florence and the machine– sólo tiene 25 años. Pero ella tiene un montón de historias como si fuera una antigua estrella de rock. En cierto sentido, sí lo es... es más como un Rolling Stone de los años sesenta que como Adele. Es un fascinante salvajismo que ya no ves en los ídolos del pop más cuidados.
Y sin embargo, la joie de vivre de Florence coexiste con un gran pragmatismo que viene con el peso de la vida y la responsabilidad.
“Finalmente decidí beber menos mientras estaba tocando”, explica. “Fue por mi voz. Es realmente muy complicado cantar y mantener el ritmo que teníamos. Está bien para los primeros momentos cuando no sabes hacia dónde vas. Pero ahora tengo más de una idea de longevidad. Me gustaría tener una carrera como la de PJ Harvey o Björk, quienes todavía producen álbumes y mantienen su voz. Me di cuenta que si quería una carrera como la de ellas, debía moderar mis excesos”.
El lado de roquero antiguo de Welch viene, en parte, por su padre, quien hizo su carrera en la publicidad, pero trató con la música cuando era joven. Él introdujo a la pequeña Florence a bandas como The Velvet Underground y Love y valió la pena. Llegó a vivir a través de su hija cuando conducía la camioneta de la banda alrededor de Europa durante su primera gira. Los hermanos y la familia de Florence a menudo la acompañan en las giras y su hermana trabaja como su asistente personal. “Definitivamente no tuvimos que bajar el tono de las cosas cuando él estaba cerca”, dice.
Luego brindaron con Beyoncé en el backstage del festival de Isle of Wight. No fue exactamente una borrachera, pero fue un momento memorable para Florence. “Estaba justo antes de Jay-Z y ella pasó y me dijo: ‘Es un honor conocerte’. Y yo dije: ‘Oh, mi Dios, es un honor conocerte a ti’. Luego, ella, Kanye y yo fuimos por unos tragos y fue surreal”, dice.
Es difícil llegar al corazón de una persona durante una entrevista a ciegas, que se concertó apresuradamente en un pub del sur de Londres. Pero viendo a Florence iluminarse cuando cuenta sus historias, tienes la sensación de que es la más feliz cuando hace cosas y va a lugares en vez de estar quieta. En un momento revelador antes de nuestra conversación, ella se veía especialmente vulnerable durante la sesión de fotos. Cuando el fotógrafo tomó la última foto, su comportamiento se derrumbó, sus hombros se hundieron otra vez y sus dedos, cubiertos de gruesos anillos barrocos de oro, se hicieron un ovillo. “Hoy ha sido...”, suspiró pesadamente y encorvó aún más sus hombros para mostrar lo que ella no podía decir.
Después de convertirse en un éxito global muy rápido tras Lungs, que fue disco de platino muchas veces, Florence habría tenido un ataque de depresión. Pero hoy, ella no está de humor para una autoexaminación. Y no es necesariamente acosada por los demonios y ángeles sobre los que canta.
“Aunque yo creo que uno puede tenerlos internamente”, admite. Y no importaría menos, si el vaso está medio lleno o vacío: “Prefiero beber el vaso y averiguarlo”.
FLORENCE Y LA MODA
El momento en que todo comenzó
Estaba en el show de Chanel, el que se realiza en el Grand Palais. Estaba con tanta resaca y agripada y usaba la chamarra bouclé de Chanel. Recuerdo eso porque fui paparazeada saliendo del show y los periódicos ponían: “Florence no usa pantalones”. Y yo decía: “¡llevaba una falda!”. Pero conocí a Karl, quien fue muy amable y me dijo: “tu piel es como porcelana”. Ciertamente no me sentí así. Pero él fue agradable y atento.
Trabajar juntos para Karl
Cuando canté (What the water gaves me en el show primavera- verano 2012 de Chanel) fue increíble. Hubo un momento cuando estaba caminando de la mano con Karl y fue como: “¿qué estoy haciendo aquí?”, no sé cómo caminé, pero fue una hermosa experiencia.

























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