Tierra de sol, tierra de colores intensos, de sabores infinitos, de arte en la cocina, de artesanos vivos, de mágico misticismo, de alas con raíces.

Gracias por esta tierra que nos ha dado tanto y tanto. Gracias por el pedazo de naturaleza indescriptible que nos arropa y nos da hogar. Gracias por la incomparable contención amorosa de sus familias y de su gente conectada con el corazón.

Ahora es tiempo de voltearnos a ver con ojos verdaderos, dejar de fanta­sear con lo que no somos y abrazar con toda fuerza lo que sí. Dar gracias, gracias, gracias por esta tierra tan bendecida y llena de luz que en cualquier ángulo ofrece diversidad y riqueza.
Nos hemos lacerado tanto construyendo una definición de nosotros mismos, de nuestro país, tan orientada a nuestros defectos, que pareciera que nos hemos olvidado de lo hermoso de nuestra cuna.

¿Qué cuerpo no se va a enfermar, si continua­mente lo estamos critican­do, atacando y corroyendo con creencias y acciones nefastas? Nos ha importado tan poco cuánto nos saqueemos, autosabotee­mos y maltratemos que es impresionante cómo aun con eso esta tierra de bondad y maravillas nos sigue otorgando espacio y vida.

Es de conmover y es para no tener más que gratitud en el corazón. La gratitud por la tierra que nos ha sido regalada para habitar este mundo es la luz que nos otorgará el momento de conciencia para entender de una vez por todas que tenemos en nuestras manos un tesoro vivo que debemos reconstruir con el poder de la fe y el valor de la esperanza.

La fuerza espiritual que hay en México es única y es la fuerza viva que nos da el rasgo de talento de ser quienes somos, motivo para sentirnos orgullosos y bendecir una y mil veces lo que tenemos.

El poder verdadero radica en nosotros y en el momento en que nos reconozcamos como valerosos, muchas cosas se transformarán.

Si la vida, o el Univer­so, o Dios nos dejaron habitar un lugar como éste, es que debió haber vislum­brado algo luminoso que sólo para nosotros está extraviado, oculto e ignorado.

Los espero diariamente desde las 6 de la mañana hasta la 1 de la tarde en el programa Toño Esquinca y la Muchedumbre, en Alfa 91.3 FM.