Todo comenzó hace algunos años en Canadá. Aprovechando que a través de la llamada “supercarretera de la información” se puede conseguir prácticamente todo, desde una refacción para una nave espacial, hasta el ADN de un tiranosaurio rex, a los canadienses se les ocurrió implementar algunas páginas de Internet para conformar comunidades de hombres y mujeres casados aburridos en sus matrimonios, aunque no lo suficiente como para desear divorciarse, pero sí dispuestos a buscar a alguien acorde a sus gustos y perversiones para pasar un buen rato en medio de la mayor de las discreciones y con la total seguridad de que él/la espos@ jamás se enteraría del “affaire”.
¡Ah, qué canadienses tan ocurrentes!, ¿verdad?
Transcurrido el tiempo (como todo lo que lleva implícito un poco de prohibición y morbo), este peculiar “modelo de negocio” implementado en el país de La Hoja de Maple tuvo un éxito abrumador, tanto que se imitó en Estados Unidos, España, Argentina y más recientemente en México, donde ya amenaza con convertirse en todo un hit.
Cierto, la infidelidad es tan vieja como el matrimonio. Sin embargo, sorprende de manera escandalosa que un par de herramientas relativamente “jóvenes” (como son las computadoras y la Internet) se confabularon prácticamente por generación espontánea para asestarle un doloroso puntapié a una de las instituciones más sólidas de nuestra sociedad.
¿Cómo funcionan? ¡Facilísimo! Enciendes tu laptop, PC o lo que tengas en tu casa u oficina, ingresas a algunas de estas páginas web (Ashley Madison, Second Love, Romance Secreto, Gleeden, Victoria Milán… el etcétera es interminable), llenas un formulario donde te solicitan cierta información que, te prometen, será manejada de manera hiperconfidencial, pagas una suscripción con tu tarjeta de crédito y ¡ábrete, sésamo!, ya estás a la moda siendo parte de una comunidad que promueve y fomenta esta nueva modalidad de adulterio y promiscuidad.
Sin embargo, dicho gigantesco abanico de posibilidades que se abre una vez que se está inscrito y se pertenece a estos “exclusivos y discretos” ciberclubes no sólo lleva implícitos ingredientes como la adrenalina, la curiosidad y la ausencia de ese remordimiento que provoca una infidelidad de tipo estándar; sino también trae aparejadas circunstancias de mucho riesgo que los involucrados ni siquiera se imaginan.
Porque, para fines prácticos, esta nueva moda termina recayendo en la categoría de lo que conocemos como “sexo real” y ésta viene acompañada de un sinfín de situaciones que la mayoría de las veces, por irresponsabilidad y por avidez de disfrutar el mal llamado “calor del momento”; terminamos ignorando. Pero aquí también, debo suponer, se puede colar algún portador del VIH, algún chantajista, algún psicópata o… ¿qué tal si en una de edad, en medio del juego de las identidades disfrazadas, acabamos frente a frente con nuestr@ vecin@ o alguno de nuestros familiares? ¿Complicado, verdad?
Aunque algunas de estas páginas ya presumen suscriptores por toneladas (hay una que ya tiene 12.5 millones de clientes), lo cierto es que en México todavía estamos en pañales respecto a este tema, pero hay que ser muy cuidadosos desde ahora con estas cibercomunidades, porque no vaya a ser que por buscar afuera lo que no tienen en casa (frase muy común entre los matrimonios atrapados en el tedio), acaben enmarañados en un problema imposible de resolver.
CONTEXTO
El adulterio (del latín adulterium) se refiere a la unión sexual de dos individuos cuando uno o ambos están casados con otra persona. A través de los siglos, en diversas culturas, el adulterio ha sido moralmente censurado y hasta penado llegando a ser considerado un delito, pero esto no ha impedido que mucha gente lo practique.
Por tradición ha sido más tolerado y socialmente aceptado en los hombres que en las mujeres, las cuales, según la época o la nación en la cual hayan vivido, han sido severamente reprimidas, incluida la pena capital, ya se demostrara o no su culpabilidad.
Muchos juristas sostienen que no debería ser considerado delito, sino un incumplimiento del contrato matrimonial que derive en causal de divorcio.
¿QUÉ ESCUCHAR?
“LA INFIDELIDAD EN LA ERA INFORMÁTICA”
JORGE DREXLER, 2007
Con mucha ironía, pero también con mucha sensibilidad, este respetadísimo cantautor uruguayo incluyó en su álbum “12 Segundos De Oscuridad”, grabado en 2007, una canción que ejemplifica a la perfección que en la súper carretera de la información no todo lo que brilla es oro.
¿QUÉ LEER?
EL MITO DE LA MONOGAMIA, 1998
La autora de este muy útil volumen, Peggy Vaugahn, experta en temas maritales y famosa por su sección “Ask Peggy”, que se transmitía en el programa de Oprah Winfrey y los noticieros de CNN, nos explica a través de su experiencia personal que el Internet se ha convertido en una fuente de aventuras amorosas.
¿QUÉ VER?
TIENES UN MAIL, 1998
El lado amable de las ciberrelaciones lo podemos apreciar en esta película por Nora Ephron y la cual Tom Hanks (Joe Fox) y Meg Ryan (Kathleen Kelly) interpretan a un hombre y a una mujer comprometidos con su respectiva pareja, y que al final terminan finiquitando sus compromisos para abrirle la puerta a una relación con un desconocido que conocieron a través de Internet.
TESTIMONIO
No es fácil estar casada durante más de 50 años con el mismo hombre, mucho menos lo es si éste se la ha pasado poniéndote los cuernos “a diestra y siniestra” con distintas mujeres… así que imaginen la magnitud de la proeza de la norteamericana Peggy Vaughan, quien no sólo superó este par de circunstancias, sino que también tuvo el valor (y la osadía) para compartir con el resto del mundo todo el calvario que le hizo pasar su esposo James Vaughan.
Actualmente esta pareja administra el centro de Investigación en extramaritales Dear Peggy, como se llamaba su sección en el programa de televisión de Oprah Winfrey, el cual fundaron en 1980 con el único fin de ofrecer asesoría a todos esos matrimonios inmersos en dinámicas de infidelidades interesados en superar las adversidades y luchar por su núcleo familiar. Al día de hoy aseguran que han orientado a más de 30 mil parejas.
CONSULTORIO SEXUAL
Hace 18 meses me invitaron a ser parte de una comunidad en Internet para contactar mujeres para tener sexo ocasional. Pasado un año perdí el entusiasmo, por lo que decidí no renovar mi membresía, pero ahora los dueños de esa página de Internet me están chantajeando con la amenaza de que si dejo de pagarles la anualidad, informarán a mi esposa y a mi patrón sobre mi “doble vida”. ¡¿Qué hago?!
Humberto Arámberri (Cuernavaca, Morelos).
“¡En menudo aprieto te has metido, Humberto! Para empezar, la orientación que requieres no tiene que ver con mi área de dominio (la sexualidad). Así que te recomiendo que de inmediato contactes a una buena firma de abogados para que te asesore”.
PARA REÍR
Después de terminar su diaria sesión de chat con un par de chicas que conocieron a larga distancia por Internet, Osvaldo le pregunta a su amigo Nicolás:
-Oye, Nico, ahora que ya pronto conoceremos en persona a estas muchachas, ¿no te has puesto a pensar en el karma?, ¿qué harías, si descubrieras a tu esposa poniéndote el cuerno con otro?
Callado y pensativo, después de meditarlo por un par de mi-nutos, le responde:
-Ya está. Lo que le haría a ese desdichado es cosa fácil: le agarro su perro lazarillo y su bastón y se los aviento por la ventana.
VÍA FACEBOOK
Oralia García Mejía:
“El que juega con fuego se quema tarde temprano… le sale el tiro por la culata”.
Miguel Ángel Ruiz:
“Es el simple resultado de la decadencia moral de los individuos. Sólo se trata de la ley de la oferta y la demanda”.
Luis Álvaro López:
“Si en una pareja ya no están felices, lo mejor es que se separen. Lo cierto es que en la actualidad los valores morales ya no son absolutos ni definitivos”.










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