Dice la sabiduría popular que “si de estudiante eres comunista, es un acto de justicia. Si de adulto lo sigues siendo, es un acto de estulticia”. Y nunca más cierto que ahora en nuestros tiempos cuando los medios hemos jugado un papel esencial en la comprensión, la toma de postura y a veces hasta juicio sumario contra un movimiento social nacional o extranjero.

Me recuerdo vagamente a los tres años abordando de forma apurada un taxi que se decidió valientemente a parar su carrera y permitir que mi madre y yo abordáramos con un horizonte de disparos a lo lejos.
El chofer apuró a mi madre diciéndole: “Súbase señora, que ya empezó la revolución”.

Era el 2 de octubre de 1968. Llegando a casa, mi padre, un hombre mayor y cansado de huir de todas las guerras: la Primera, la Segunda, la Civil Española, la sucia de Franco... lo primero que miró fue su bandoneón y un portafolios de papeles importantes como pasaportes, actas, etc., que siempre descansaban junto a la puerta sólo por si acaso. Mi madre le pidió paciencia y al siguiente día encendieron el televisor Philips blanco y negro, que aún no tenía control remoto (¡¡¡y me duró hasta mis XV!!!), sólo para descubrir con azoro que ningún noticiario mencionaba nada acerca de la balacera.

Don Jacobo invitaba a los padres que supuestamente aseguraban sufrir la ausencia de alguno de sus jóvenes, a que se presentaran en la televisora de Chapultepec y con gusto transmitirían sus quejas y peticiones. Luego aseguraban que NADIE HABÍA LLEGADO AL LUGAR, cuando la fila para intentar hacer valer la promesa del licenciado, le daba vuelta a la manzana. Simplemente les impedían el paso. El horno no estaba para bollos.

Ese 68, los movimientos estudiantiles parecían activarse por ósmosis, de un país a otro, de un plantel a otro: México, Francia, Checoslovaquia, Estados Unidos, Japón... Sí, hasta los hijos del sol naciente, históricamente obedientes, callados y estudiosos, se mostraron por fin hartos de un sistema autoritario que les prohibía hasta la más mínima libertad, que no eran sino lo que ahora concebimos como DERECHOS DE LEY. Qué pasaba, ¿estaba Piscis en tránsito? ¿El año chino del MONO, estaba inquieto? ¿El sistema establecido estaba colapsando? Este fenómeno se ha repetido históricamente.

Uno de los principales componentes: la química cerebral de la juventud, que además por ciclos alcanza cierto grado de madurez a nivel global.
El psiquiatra Marco Campuzano lo explica así: “En teoría social se explica que los cambios sociales están siempre en movimiento, nunca permanecen estáticos. Se busca la estabilidad a partir de una tesis, por ejemplo, los adultos tienen razón. El sistema empieza a ser disfuncional y se crea una antítesis, los adultos no tienen la razón. Y se rompen sus reglas. Luego se llega a una síntesis, los adultos en ocasiones tienen razón. El sistema entra en equilibrio a partir de esta nueva tesis. Y vuelve a empezar el ciclo. Estos fenómenos son paulatinos y a veces transcurren décadas entre una revuelta y otra”. ¿Whaaaat?

Pues nada, que el fenómeno de los levantamientos estudiantiles actuales era casi previsible, ante la obsolescencia del sistema y ahora apoyados por la tecnología y las redes sociales, éstos logran caídas hasta de dictadores.


LO QUE CALIENTA

- Platicando con La Nacha Rodríguez, quien junto a La Tita, fue una de las dos únicas mujeres encarceladas en el 68.

- Me aseguró que “ella ya había egresado de la carrera y sólo iba a clases de danza de la UNAM cuando el movimiento estudiantil comenzó”.

- La Nacha apoyó a los más jóvenes con la contabilidad, pero no era cabecilla, sino hasta que sufrió en carne propia una redada y vio las torturas a los estudiantes.
Entonces sí se decidió a llevar a otro nivel su partici­pación.

LO CHIDO

- Actualmente somos testigos de estudiantes, desempleados, damni­ficados de la crisis eco­nómica mundial que­riendo cambiar el mundo. Grecia, España, Inglaterra y Chile son los ejemplos.

- Unos son tratados por los medios como delin­cuentes y otros como soñadores. Sin embargo, en un tiempo voltearemos la mirada y pensaremos, ¿qué nos dejaron estos jóvenes?

- Frases como la del primer ministro de RU: “Los jóvenes ya no reconocen entre el bien y el mal”.

- La primera sex symbol líder comunista en Chile: Camila Vallejo.

- Como dijo Alex Lora: la juventud empieza cuando te sale pelo en el pubis y se termina cuando te sale en la lengua.

EL CHACALEO

En Twitter
- @yady_peque Depende, ya que son los únicos que se atreven a “pelear“ por lo que piensan, pero la mayoria de las veces es puro desmadre.

- @Erandi444 Estoy a favor de las revueltas estudiantiles. Todos tenemos derecho a una mejor educación este es un primer paso!

-@almightymrm Pues yo desde la del 68 no me meto en ninguna, no sea el diablo y termine con guante blanco.

-@pedrobernalito Estoy de acuerdo, pero en #mexico los estudiantes solo se reúnen para echar desmadre o fumar mota. #neta

NÚMEROS COMPARADOS

- Si nos dieran un peso por cada manifestante de los movimientos estudiantiles en: 43 años

- Podríamos comprar: 13 millones de iPads.

PARA PENSARLE

No todos los movimientos estudiantiles buscan justicia social. Desde el 71, “herederos de los halco­nes”, unos porros, testimonios del documental 1973, del director Antonino Isiordia, nos cuentan:

“Fuimos a un partido de americano. Se oye un Goya. Eran como 200 cabrones. Sáquense a la chingada. – Les digo, ¿por qué nos vamos a ir?– No sé quién sacó los petardos porque en la bola no te das cuenta/ saber que has transgredido algo y saber que sales impune. Y me agrada. no sabes si te van a matar o vas a matar a alguien/ hicimos movilizaciones no sabemos ni con qué fin. Hasta este momento no sé a quién servimos”.

ARRIBA

Música de los movimientos estudiantiles:
1968: Bob Dylan, The Beatles y la canción de protesta latinoame­ricana.
1989: rap. 2005: música hippie y Lennon.
2011: de Serrat a Justin Bieber.

ABAJO
Muchos de los líderes estu­diantiles terminan ob­te­niendo puestos en la administración pública: Rincón (68), Imaz o Andrea González (CEU). Unos lo hicieron bien, otros NO TANTO.

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